viernes, 15 de octubre de 2010

Progresiva destrucción de la calle Tomás de Cózar









Tal y como comentábamos acerca de la calle Tomás de Cózar, su decadencia avanza a pasos agigantados hacia su completa desaparición. Aquella que en otro tiempo fuese
una de las vías que mejor reflejaba la Málaga medieval en lo viario y la dieciochesca en lo arquitectónico, hoy es un inmenso solar en el que los abandonos y los consiguientes expedientes de ruina se suceden.

Ahora ha llegado el turno al inmueble nº 14, edificio del siglo XVIII, buen ejemplo de la arquitectura civil de la época y con grado de protección arquitectónica II (por lo que vemos esta distinción tiene poco valor, pues están siendo muchos los inmuebles que están desapareciendo pese a contar con ella).

A escasos metros de esta vivienda se alza aquel gigante herido y también expoliado Palacio Solesio o del Marqués de la Sonora, o frente a éste un enorme solar del que emerge, casi por arte de magia, un torreón mudéjar, que a su vez se asienta sobre un muro desprendido que no es otra cosa que parte de la antigua muralla malagueña. Este muro salió a la luz tras el derribo del susodicho solar, y en su momento conservaba todo su alzado, pero años de abandono lo han llevado a la ruina.

Tras este muro, con puerta a la calle Medina Conde, se conserva la crujía de un caserón también del siglo XVIII, y con pinturas murales. En su momento se anunció que su rehabilitación iba a conservar la distribución interior, si es que no se desploma antes, y es que desde que se procedió al vaciado de su interior, el inmueble ha permanecido a la intemperie, a la espera, quizás, de que palomas, humedad y lluvias, hagan el trabajo sucio.

Y todo esto en menos de 100 metros, ¡ni en Grozny!

En la primera imagen pueden ver el inmueble declarado en ruina recientemente (fuente: Opinión de Málaga); le sigue el enorme solar en la calle Tomás de Cózar con
el torreón; una imagen del mismo de la primera mitad del siglo XX.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Carta abierta a los políticos malagueños




A veces pienso que la honestidad ha de ser una de las señas de identidad de todo individuo, eso y la coherencia y defensa de unos valores personales. Seguro que muchos de los iletrados y “sobrepasados” de esta ciudad me tachen de anti-malagueño cuanto menos, pero a esos mismos les reto a que me demuestren si ellos aman a Málaga más que un servidor, yo pago el café, eso sí, un sombra en café Aranda.

Ya no conservo esperanza alguna ni en la ciudadanía malacitana y mucho menos en su clase política, para las próximas elecciones me pregunto si molestarme en ir a votar a partidos que en vez de velar por la “felicidad” común, lo hacen por el de sus cuentas corrientes y las de sus allegados. Y es que Don Dinero es el mayor líder mundial, y cómo no, Málaga no iba a quedarse atrás, y puestos a ello si hay que modificar toda una norma urbanística pues se hace, total un magnífico ejemplo de la arquitectura decimonónica local no da dinero, ni el que esté en el perímetro de un BIC menos. Me extraña que el desolado inmueble que resiste en el Hoyo de Esparteros aún no haya ardido, los ingredientes del menú están presentes, todos los edificios del pasillo de Atocha sufrieron reiterados fuegos, y éste no debería ser la excepción, pero bueno, nuestro grado de civismo es tal, que desde un despacho de urbanismo te resuelven el problema, te modifican la norma, le retiras la protección arquitectónica y facilitas el pelotazo, ¡lo que es tener amigos!

La excusa es el prestigio, ¿Moneo?, parece ser que los proyectos le sobran, y que su equipo de becarios es bastante interesante como para poder asumir todo tipo de obras. El que fuera autor de magníficos edificios como el Museo de Arte Romano de Mérida (fantásticamente integrado en su entorno), viene a “firmar” un modesto hotelito que generará puestos de trabajo, ¡y es que en época de crisis todo vale!
Lástima que un atrevido Alberto de Mónaco no esté el próximo martes en Madrid para meter el dedo en la llaga y sacar las vergüenzas de esta ciudad, total, se valoran aspectos como la participación ciudadana y en eso no nos gana nadie, sobre todo si España gana el Mundial, ¡somos la envidia de toda ciudad!

Pero éste no es el primer edificio que caerá este año, hace pocas semanas el elegido fue la casa nº 12 de calle Mariblanca, del siglo XVIII, centuria de la que databa la casa de calle Marqués demolida el invierno pasado, a este paso la piqueta cierra el año con superhábit.

Frente a ello venderemos cosmopolitismo, modernidad, sol y playas (eso sí, llenas de colillas, escombros, y basuras). Y ya que tenemos los solares llenos de ratas por docenas, pues los “maquillamos” para hacerlos espacios culturales (esta fórmula es genial para incentivar los derribos, que también tenemos déficit de ellos).
Lo dicho, no soy el primero, no creo en este modelo de ciudad, no creo en el Ayuntamiento, ni en la Junta de Andalucía, ni en Paquito, ni María Gámez, ni Paulino, ni Griñán, que os vaya bien pero así es imposible estar junto a un proyecto cultural, dígase Ciudad Europea de la Cultura o lo que sea, Málaga lo merecía, pero las cosas no se pueden seguir haciendo de esta manera y yo no firmo cheques en blanco.

Siempre nos quedará nuestro querido concejal Bendodo para criticar “ese museo de escasa proyección” que es el Picasso, curiosamente de los más visitados de Andalucía, ¡este tío promete créanme!

Mucha suerte el jueves, espero cuan niño en la noche de Reyes a ver las portadas de la prensa, quizás no me sorprenda de nada.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Marquesina y antigua estación de ferrocariles










La llegada del ferrocarril a Málaga era un hecho anhelado por buena parte de la burguesía malagueña decimonónica. No obstante fue gracias al impulso de las familias Heredia y Loring cómo se consiguió la realización de tan ansiado proyecto.

Una de las razones que más influyeron para la consecución de esta infraestructura, era la traída a Málaga de carbón mineral desde la Sierra de los Pedroches (Córdoba) con el fin de alimentar los ya de por sí maltrechos Altos Hornos malacitanos (los cuales se servían de carbón importado desde Inglaterra).

Las obras se alargaron entre 1860 y 1865. Como fin del trazado se edificó el que quizás fue el primer ejemplo en la capital de arquitectura del hierro y el cristal, la estación de Málaga. Su construcción es un buen ejemplo de la unión entre la ingeniería y la arquitectura, así se introdujo una técnica novedosa en el panorama malacitano. Las grandes estructuras de hierro posibilitaban la cubrición de grandes espacios destinados a acoger las vías, a la vez que permitían la creación de espacios diáfanos y bien ventilados.

El lugar elegido para erigir la estación se encontraba apartado del centro de la ciudad, junto al barrio del Perchel y cerca de los grandes espacios industriales de la Málaga decimonónica.

La construcción fue proyectada en 1863 por el ingeniero Antonio Arriete, el proyecto consistía en dos pabellones simétricos entre los cuales se abría un espacio de ochenta metros de longitud por treinta y uno de anchura cubierto por una sencilla estructura metálica de hierro cuyo sistema se llama Polenceau. El frente exterior de la estación en un principio había de solucionarse mediante nueve arcos de medio punto que soportarían la vidriera frontal. Sin embargo se optó por una solución más atrevida consistente en un gran arco carpanel flanqueado por dos de medio punto.

Pese a grandes intervenciones llevadas a cabo durante el siglo XX y que prácticamente destruyeron los dos pabellones laterales, la marquesina de la estación de Málaga resistió el paso del tiempo; la llegada de la línea de Alta Velocidad Española (AVE) a Málaga supuso un cambio radical en la fisonomía de esta zona. Los proyectos para dotar a Málaga de una estación de trenes acorde al siglo XXI no repararon en la conservación de la antigua estación, cosa que sí ocurrió en otras muchas ciudades (estación de Atocha, Plaza de Armas –Sevilla-, Valencia, etc). Nada más lejos de la realidad, en la reordenación del espacio sólo primaron intereses económicos que supusieron la construcción de un gran centro comercial sobre los terrenos, en detrimento de una estación adaptada a las necesidades de una población como Málaga.

Ni el Adif, ni el Ayuntamiento o la Junta de Andalucía, velaron por la preservación de este espacio, y fue finalmente in-extremis, como ésta última protegió la marquesina como Bien de Interés Cultural, lo que no impidió la desaparición del resto del conjunto ni que ésta fuese “arrancada” de su ubicación original.
Algunos proyectos manejados por el Ayuntamiento de la capital, como el intercambiador de la estación de tren, dejaban ver en las recreaciones fotográficas una hipotética restitución de la marquesina, ideas que en su mayoría han quedado en papel mojado.

Así más de cuatro años después, tanto los dos pabellones laterales siguen cubiertos por una lona a la espera de que se acometa su restauración. Mientras tanto la antigua marquesina espera abandonada en un almacén municipal, su restitución en algún espacio que pocos desde sus despachos pretenden aventurar.

En las imágenes pueden observar distintas visiones de la estación a lo largo del tiempo y una fotografía artística obra de Francisco Sánchez Romero de los años ochenta.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Referencia a Salvemos-Málaga en el diario sur relativa al derribo en la calle Mariblanca.





Málaga pierde otro edificio histórico:

Urbanismo ha estado dos años intentando sin éxito que sus propietarios tomaran medidas para conservar la edificación. El Ayuntamiento derriba por ruina inminente un inmueble del siglo XVIII que estaba protegido

03.09.10 - 01:49 - JESÚS HINOJOSA jhinojosa@diariosur.es | MÁLAGA.

Está claro que algo falla en los mecanismos legales y administrativos que se encuentran en vigor para proteger aquellos edificios históricos del centro que lo hacen singular y diferente a los del resto de capitales andaluzas. La calle Mariblanca ha sido en los últimos días escenario de un nuevo episodio de derribo de una casa histórica por su estado de abandono. Se trata del inmueble situado en el número 12 de esta vía, un edificio de estilo barroco catalogado por el Ayuntamiento y que contaba con protección arquitectónica, sobre todo en lo relativo a su fachada, que presentaba una singular composición, propia de la arquitectura malagueña del siglo XVIII, que tiene otros hermosos ejemplares en esta calle.

La voz de alarma sobre su desaparición, ejecutada desde mediados de esta semana por parte del propio Ayuntamiento, la han dado dos páginas web que se dedican a denunciar lo que consideran como atentados contra el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Se trata de la web 'salvemos-malaga.blogspot.com y 'malagamonumental.blogspot.com', que se han hecho eco con un amplio reportaje fotográfico de los últimos momentos de vida del edificio. Salvador García, de la web 'Defensa y promoción del patrimonio, Málaga Monumental', destacó que se trataba de uno de los pocos inmuebles barrocos que quedan en el centro y que incluso tenía pinturas murales en su interior de las que posee algunas fotografías. «Habría que pedir responsabilidades y ver qué se ha hecho para impedir que este edificio tenga que ser derribado», dijo.

Desidia:

En el mismo sentido, Nicolás Sánchez, de 'Salvemos Málaga', apuntó que deberían haberse tomado medidas desde hace años para que no se hubiera llegado a esta «lamentable situación de tener que derribar este hermoso ejemplar». «Es una prueba más de la desidia con que se trata el corazón de la ciudad», añadió.
Sin embargo, desde la Gerencia Municipal de Urbanismo explicaron que no les ha quedado otra alternativa que echar abajo el inmueble por el grave estado de deterioro que presentaba su interior y que amenazaba a los edificios colindantes. Fuentes del departamento de Arquitectura y Conservación de la Gerencia explicaron que se le ha venido haciendo un seguimiento a esta casona desde hace un par de años, a raíz de las denuncias de algunos vecinos, que observaron el avanzado estado de deterioro del edificio.

Según las fuentes, pese a que su fachada había sido pintada hace algunos años, su estado interior era muy deficiente. Los técnicos de Urbanismo lograron acceder a él y comprobaron cómo uno de los propietarios había efectuado sin los permisos oportunos numerosas modificaciones a la estructura interna de la casa que ponían en serio peligro su mantenimiento. Ante esta situación, emprendieron sin éxito varios intentos de notificación al resto de los dueños de la necesidad de acometer obras en la construcción para evitar que su deterioro fuera a mayores. Sin embargo, según las fuentes consultadas, el propietario al que iban dirigidas las misivas residía en otra capital andaluza y era muy complicado que le llegaran las notificaciones.
Ante esta situación, hace unos cinco o seis meses, la Gerencia de Urbanismo decidió abrir de oficio un expediente de ruina para la finca con el objetivo de incluirla en el registro de solares, algo que obliga a sus propietarios a reparar el edificio si no quieren que el Ayuntamiento lo subaste de manera forzosa.

A raíz de esto, la propiedad comunicó al Consistorio que no tenía medios económicos para hacerse cargo de su conservación, que se ha visto sensiblemente perjudicada por las fuertes lluvias del pasado invierno. A principios de este verano se desprendió parte de la cubierta y hace pocas semanas se vino abajo uno de sus muros medianeros a raíz de las obras de desescombro de un solar adyacente. Esto provocó daños en un edificio situado dos números más arriba, y también se detectaron algunos desperfectos en la construcción contigua de la calle. Esta situación, unida al deplorable estado del interior tras las modificaciones sufridas, es lo que ha llevado a Urbanismo a optar por su derribo ante su estado de ruina inminente.

No obstante, desde el Ayuntamiento informaron de que, antes de derribarlo, se han retirado las rejas de su fachada y se ha hecho una medición exacta de ésta de tal forma que el edificio que sustituya al desaparecido en el futuro se verá obligado a reproducir el aspecto externo de éste. En ese sentido, las fuentes señalaron que se mantiene la protección arquitectónica para esta finca y que se ha dado parte de todo esto a la Junta de Andalucía.

En cuanto a la presencia de pinturas murales, comentaron que las del interior no son antiguas y que, por las catas que se han realizado, la fachada no tenía este tipo de decoración tan característica del XVIII.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Derribo en calle Mariblanca 12











Málaga, ciudad de la incultura 2010 sigue haciendo méritos. El protagonista del día era el inmueble número 12 de la calle Mariblanca, excelente ejemplo de la arquitectura barroca clasicista de finales del siglo XVIII en nuestra ciudad.
El edificio, que si no de Aldehuela, tiene características propias de su repertorio (entresuelo, óculo sobre la portada, balcones, etc), ha sido demolido con el beneplácito de la siempre dispuesta Gerencia Municipal de Urbanismo a la hora de conceder licencias de derribo.

El edificio, de dos plantas más entresuelo, la primera planta se articulaba mediante tres balcones, siendo el central (dispuesto sobre dos potentes ménsulas) el de más importancia. La segunda planta, por su parte, presentaba tres balcones antepechados. El conjunto se cerraba mediante un tejado que sobresalía mediante un gracioso alero de madera. Se daba la circunstancia de que además conservaba pinturas murales en su interior.

Despojado de sus rejas, el edificio ha sido vilmente demolido el día 31 de agosto. En lo que llevamos de año 2010, este es el segundo edificio dieciochesco con pinturas murales que sucumbe a la pileta.

No deja de ser grotesco que Málaga pretenda presentar su candidatura a Ciudad Europea de la Cultura 2016, cuando uno de los requisitos es la valoración, el respeto y la difusión de su patrimonio histórico artístico, me pregunto si esta gestión del patrimonio merece ese reconocimiento, francamente Málaga merece algo mejor.

Las imágenes proceden del blog Málaga Monumental.

lunes, 9 de agosto de 2010

Hipogeo de Mundo Nuevo










Durante la construcción en 1998 del túnel de la Alcazaba y el parking homónimo, se tuvo constancia de la aparición de unos restos arqueológicos de gran importancia para el estudio de la Malaka antigua. Así tras la excavación llevada a cabo en el lugar, se tuvo constancia de la magnitud de los restos. Se trataba de un hipogeo de época feno-púnica datado en el siglo VI a.C, el único ejemplo de esta tipología en Málaga capital.

Por desgracia cuando los arqueólogos accedieron al lugar, las máquinas habían destruido gran parte del complejo, es más, se piensa que quizás existiesen más construcciones del mismo tipo en el lugar, las cuales se perdieron fruto de la piqueta devastadora. De hecho este lugar es espacio natural para la situación de una de las necrópolis púnicas de la ciudad, habiéndose encontrado al otro lado de la Alcazaba (calle Campos Elíseos) una importante área de enterramientos de época púnica y romano-republicana (tampoco visitables).

La cámara funeraria tenía unas dimensiones de 3,5 x 4,7 metros y entre los restos a los que pudieron acceder los arqueólogos, se pudo identificar un “dromos” o pasillo que conducía a su acceso. El hipogeo albergaba restos de lo que parecen ser cuatro individuos enterrados según el rito de la inhumación. Entre los ajuares hallados destacan cinco pendientes de oro, seguramente producciones de talleres locales, restos de cerámicas griegas e ibéricas, y restos de banquetes u ofrendas alimenticias rituales (a tenor de los restos óseos encontrados).

El hipogeo estaba realizado con sillares de distinto tamaño además de tener las fosas excavadas en la roca. Su cubrición se haría seguramente mediante vigas de madera y piedras.

A día de hoy es prácticamente nada lo que se conserva de tan singular estructura, tras haber estado a punto de su entera destrucción, fue abandonado en el tercer nivel del parking de la Alcazaba, sólo separado por una valla y sin cartel ni mención alguna que a nadie haga saber de qué se trata tan lúgubre rincón.

En las imágenes pueden ver sendas vistas del lugar junto con dos de los pendientes rescatados durante la excavación del mismo.

miércoles, 21 de julio de 2010

Entrevista para la Opinión de Málaga el 20 de Julio de 2010

http://www.laopiniondemalaga.es/sociedad/2010/07/20/lucha/354884.html


Una lucha por lo nuestro:

Con sólo 23 años, Nicolás Sánchez es un licenciado en Historia empeñado en dar a conocer los edificios emblemáticos de nuestra ciudad que han caído presa del olvido y la falta de compromiso con el legado de la ciudad. Y lo hace a través de la Red.

M.BELÉN GARCÍA. MÁLAGA La riqueza arquitectónica de Málaga es indudable. Lo que es más cuestionable es la conservación de ésta. Además, el desconocimiento de los malagueños sobre su legado hace que no valoren lo que tienen. Por esta razón Nicolás Sánchez decidió crear a finales de 2008 su blog Salvemos-Málaga. Mediante esta red de información, este licenciado en Historia de 23 años, denuncia e informa sobre la situación patrimonial en la que se encuentra la capital de la Costa del Sol. Ayer paseamos con él por algunos de los lugares más necesitados de ayuda urgente, los que bien podrían ser rehabilitados y utilizados como contenedores culturales para Málaga 2016, reciclaje que supone uno de los ejes del programa por la Capitalidad.
«Estamos lejos de poder decir que se valora el patrimonio», explica con contundencia Sánchez. Hay muchas zonas de la capital que no están bien o que están muy descuidadas, como es el caso del barrio de El Perchel, donde se han perdido sus corralones tan característicos, que eran cuidados por los vecinos de la zona. Para este joven, «lo peor» de este barrio es la situación en la que se encuentra el Convento de San Andrés, que data del siglo XVI y donde el general José María Torrijos pasó sus últimas horas antes de ser fusilado. «Es una pena», resume.
El entorno de la judería es otra zona de la ciudad que, a su entender, está «mal conservada»: por ejemplo, se han derribado los adarves, que eran pasillos sin salida, junto a la muralla, por los que los centinelas hacían sus guardias. Además, Sánchez critica la construcción de una plaza, la de La Nieve, en la zona: «Puedes rehabilitar el patrimonio, sin reinventarlo, sin que sea un parque temático». Tiene claro que «Málaga no puede estar anclada en el pasado», aunque, afirma, «el patrimonio no está reñido con el desarrollo de la ciudad».

Iniciativa privada
A su juicio del joven licenciado en Historia, la iniciativa privada, en algunos casos, ha sido la que se ha preocupado por la conservación de muchos edificios emblemáticos o representativos de Málaga: «A veces, son los únicos que se han preocupado por hacer las cosas bien». Por contra, los políticos, asegura, están «despreocupados» por el patrimonio malagueño, ya que «se mueven por intereses electoralistas».
En este punto, este licenciado en Historia, recalcó que los grupos de trabajo que estudian las distintas posibilidades que puede tener un entorno o, más concretamente, un edificio, deberían estar formados por todo tipo de profesionales, como historiadores o arqueólogos, entre otros, y no sólo por arquitectos y políticos, que en ocasiones desconocen el tema en su absoluta profundidad. Un ejemplo más, según Sánchez, de que la cultura en Málaga «no ha contado para nada».
Pero no sólo hay pasotismo en Málaga. En ocasiones, la actitud y la voluntad de la ciudadanía contribuyen a la conservación patrimonial, acciones que, según Nicolás Sánchez, «no se reducen a firmar sólo un papel de firmas». Aunque todavía son pocos, operan algunos grupos en Málaga que han nacido con el objetivo de luchar por la conservación del patrimonio de la ciudad. Es más, el objetivo de Sánchez es crear una asociación cultural, junto a algunos amigos, para velar por el mantenimiento arquitectónico de Málaga. Ya tienen las bases de ésta redactadas, y, sobre todo, muchas ganas y empeño.

Málaga 2016
Málaga 2016 podría ser la respuesta a todas las plegarias de Nicolás Sánchez y los patrimonialistas. O no. La intención de la Fundación de ocupar y poner en valor y uso edificios y solares olvidados es positiva sobre el papel, dice el joven experto, siempre y cuando «sean capaces de llevarla a cabo». Porque, bajo su punto de vista, hay muchas «promesas incumplidas», como planes de rehabilitación de edificios que, finalmente, han terminado cayéndose. No obstante, este blogger asegura que apoyará la candidatura de Málaga para Capital Europea de la Cultura en 2016, pero siempre y cuando «no se reinvente lo que nunca hubo» y «la política cultural sea aceptable».

jueves, 8 de julio de 2010

Calle Cobertizo del Conde.












La calle Cobertizo del Conde se encuentra en una de las zonas más degradadas de las que circundan al centro histórico, la zona de la Cruz Verde y las Lagunillas.
Según fuentes medievales, en época musulmana la zona formaba parte de los arrabales de la ciudad, estando en gran parte ocupada por huertas y por el propio cementerio islámico que se extendía desde las laderas del castillo de Gibralfaro hasta el Ejido.
En época Moderna tuvo lugar la instalación de la Orden de la Merced en la plaza homónima y a partir del siglo XVII se empezó a ocupar la zona por viviendas.

Una de los pocos ejemplos que nos ha llegado de entonces es el inmueble que hace esquina entre las calles Cobertizo del Conde y la calle Poeta Luque Gutiérrez, absolutamente abandonado y sin ningún tipo de protección arquitectónica.
Este edificio ya aparece descrito en el Catastro del Marqués de la Ensenada como perteneciente al Conde de Puertollano.

El edificio se divide en dos plantas separadas por líneas de imposta de ladrillo. En la fachada principal se abre un balcón preñado en cada altura. Flanqueando el balcón de la segunda planta podemos observar restos de la decoración pictórica que decoró el edificio, consistente ésta en tres columnas con sus respectivos fustes, y una estípite. En el primer piso puede advertirse además, una figura femenina a la derecha del balcón.

En la fachada que da a la calle Poeta Luque Gutiérrez, pueden apreciarse sendas estípites (una por planta).

Según Eduardo Asenjo, en su obra Urbs Picta (2008), hasta la actualidad este es el único ejemplo de la presencia de estípites en la forma de pinturas murales de la que se tiene constancia en Málaga. La pérdida de este edificio supondría un auténtico acto de desprecio hacia uno de los elementos arquitectónicos más importantes de Málaga en la edad Moderna, esto es, las pinturas murales.

Quiero agradecer a Miguel Vila Oblitas que me haya cedido alguna de estas imágenes.

viernes, 25 de junio de 2010

Torre de Martiricos






Situada en un jardincillo frente al puente de Armiñán, la denominada como Torre de Martiricos no es otra cosa que una alcubilla de la red de abastecimiento que traía aguas de las fuentes del Almendral del Rey, la Culebra y de las Cañas entre el siglo XVI y hasta la construcción del acueducto de San Telmo.

Popularmente había sido vista como el resto de una ermita dedicada a los mártires Ciriaco y Paula, martirizados, según la tradición, junto al río Guadalmedina en época de Diocleciano (el 18 de Junio de 303).

Esta sencilla construcción se resuelve mediante una torre cuadrada dividida en dos cuerpos coronados por un tejadillo cerámico con una cruz de hierro. Sus cuatro fachadas cuentan con pilastras lisas. Bajo el encalado que recubre la torre, puede observarse las trazas pictóricas que la decoraban formando ladrillos.

En la parte inferior podemos admirar además una placa conmemorativa fechada en 1690, que alude a la realización de “estas dos arcas”, por ello entendemos que debió existir otra alcubilla además de ésta.

En otra de las caras de la torre se adosó una interesante fuente pétrea, la cual sufrió el destrozo de parte de su taza superior, sin que, al igual que ocurre con el resto de la torre, nadie se preocupe de rehabilitar ni ponerla en valor.

miércoles, 9 de junio de 2010

Alcubilla Mayor del Acueducto de San Telmo










Hasta la construcción del acueducto de San Telmo entre los años 1782-1788 por iniciativa del obispo José Molina Lario, Málaga había arrastrado graves problemas para el suministro de agua de la población.

Sabemos que durante la dominación musulmana el curso del río Guadalmedina fue constante, ello junto con pozos repartidos aseguraba las necesidades de la población local.

Tras la toma de Málaga por los Reyes Católicos en 1487, gran parte de los bosques que la rodeaban fueron arrasados para dar paso a tierras de cultivo. Ello aceleró la erosión de los montes y por consiguiente las trágicas avenidas del Guadalmedina se hicieron habituales. Así a lo largo del siglo XVII tenemos constatadas numerosas “riadas” que además del coste humano, acarrearon verdaderos desastres económicos para la ciudad.

Durante el siglo XVI, el Guadalmedina había perdido su caudal pasando a ser un río estacional. Ello unido al aumento poblacional de la urbe, empezó a acarrear serios problemas para el abastecimiento de agua. Entre los siglos XVI y XVIII se sucedieron los proyectos para solventar este problema. Desgraciadamente la gran mayoría cayeron en saco roto.

A mediados del siglo XVI destaca la traída de aguas que se hizo del arroyo de la Culebra y el Almendral del Rey (zona del antiguo camino de Antequera). Esta canalización constituyó hasta la construcción del acueducto de San Telmo uno de los pocos aportes hídricos con los que contó Málaga. Estas aguas también eran conocidas como “de la Trinidad”, ello se debe a que el arca de distribución de las mismas se situaba junto al convento homónimo.

La idea de la traída de aguas desde el curso medio y alto del Guadalmedina (por ello un antecedente del acueducto de San Telmo), data al menos de 1664. En este año el cabildo intentó llevar a cabo una traída de aguas que finalmente no llegaría a llevarse a cabo por la falta de apoyo económico.

La falta de financiación también acabó por llevar al traste al que quizás fue el proyecto más decidido de los emprendidos hasta la fecha, es decir el del acueducto de la Fuente del Rey en Churriana, cuyas obras nunca llegarían a concluirse.

En 1780, tras una gran sequía, se volvió a retomar la idea de la traída de aguas del Guadalmedina desde el llamado Molino del Inca, a unos 11 kilómetros de la ciudad. Sin embargo el cabildo se veía incapaz de asumir el coste de una obra de tal magnitud. Fue gracias a la figura del obispo de la ciudad José Molina Lario, como pudieron ponerse en marcha las obras. Para costear la empresa el prelado se valió de sus rentas como obispo de la ciudad. Así nombró a José Martín Aldehuela como arquitecto.

Tras autorizar el rey Carlos III por Real Orden de 21 de septiembre de 1782, se iniciaron las obras del que estaba llamado a ser el fin de uno de los males de la ciudad. Pese a los obstáculos del terreno, Aldehuela supo llevar a cabo una obra que más allá de lo funcional, estaba dotada de gran monumentalidad. Así se tendieron molinos, respiraderos, alcubillas, alcantarillas, túneles y en torno a treinta puentes, siendo el que salva el arrollo de Humaina con sus setentaicinco metros de largo y sus cuatro arcos el más colosal.

Sobre su nombre decir que aunque al principio se le denominaba como acueducto de Málaga o de Molina Lario, al ser el Colegio Naval de San Telmo el que administraba sus beneficios, acabó adoptando este nombre.

Actualmente la obra podría dividirse en dos partes, una rural que llegaría hasta la finca de San José, y que se encuentra aún en uso, y otra urbana prácticamente desaparecida fruto del crecimiento de la ciudad (la mayor parte del recorrido en Málaga era subterráneo). Ello unido a una administración que no ha sabido velar por la conservación de esta infraestructura, se ha visto traducido en un monumento seccionado en partes sin aparente conexión entre sí. No han sido pocos los episodios destructivos contra este monumento declarado BIC en 2009.

En numerosas obras llevadas a cabo en ciudad jardín y en Capuchinos, han supuesto la práctica destrucción de gran parte del trazado urbano del acueducto.
Fruto de las presiones desde diversos ámbitos, el Ayuntamiento acometió recientemente la reparación del puente de Quintana (el más largo del acueducto con unos ciento setenta metros), aunque lamentablemente el plan no ha sido más ambicioso ni haya procurado la rehabilitación de otras partes del trazado.

La alcubilla mayor del acueducto se sitúa en la confluencia entre las calles Refino y la Carrera de Capuchinos. A partir de esta alcubilla el agua era repartida al resto de la ciudad mediante una serie de cañerías y conducciones que llegaban hasta fuentes (tanto públicas como privadas), algunos edificios nobles y hasta el puerto de la ciudad. Este pequeña construcción poligonal se cubre con un tejado acampanado y recuerda a través del escudo de su promotor y una placa la figura de Molina Lario.
Desde mediados del siglo XX, ha adoptado también la función de capilla callejera al contar con una pequeña hornacina con la imagen de la Divina Pastora, patrona de Capuchinos. Y este parece ser la función que tiene tan importante hito. Flanqueando la hornacina se plantaron sendas bouganvillas que han acabado ocultando la placa conmemorativa de su construcción además del escudo.

El acueducto de San Telmo, una de las grandes obras de ingeniería llevadas a cabo en la España del siglo XVIII, parece seguir esperando que desde las administraciones se aborde un plan integral de reparación de tan importante monumento.

En las imágenes pueden observar la alcubilla mayor del acueducto de San Telmo, la placa cubierta por la vegetación, la alcubilla mayor en los años cuarenta, y otra alcubilla que aún se encuentra en la plaza de la Merced (aunque fue trasladada a este lugar desde el vecino convento de la Paz).