lunes, 6 de mayo de 2013

Sobre Paquito, árboles, obras y metros...


Y Paquito soltó el bombazo, lejos de dar paso a las nuevas generaciones anuncia que se presentará a las elecciones de 2015, con dos coj* Paco, tú di que sí, ya que eras muy fan de la Niña de la Puebla quieres seguir su estela y morir con las botas puestas, desde 1972 chupando del bote, ahí es ná (…)

Por otro lado no puedes ser más cínico. Tras el fallo del Constitucional dictando que los Ayuntamientos no puede nombrar delegados que no hayan pasado por las urnas, tú interpretas que la cosa no va contigo y que no tienes la menor intención de acatar la sentencia, ¡ole, ole y ole, esto sí que es un cortijo andaluz y no las ayuditas del PER!, por si acaso tú ya habías llamado a tu pupilo Bendodo para que les fuese buscando un silloncito en la avenida del Pacífico, con un buen carguillo, buena nómina y cero dedicación, porque presupuesto no tenemos pero ineptos que mantener no nos faltan.

Paco tiene una aspiración en la vida, quiere legar a la posteridad una Málaga que lleve su impronta, una ciudad que quien la vea después de veinte años diga que es otra, ¡y digo que lo está consiguiendo! No piensa dejar piedra sobre piedra, ahí van algunos de sus hitos las “remodelaciones” del parque (ahí lo tenéis, si alguien es capaz de encontrar sombra en el paseo central que me lo diga), o de la plaza de la Merced, sin pajareras, sin desniveles, sin sistema de riego (pagarse sí que se pagó religiosamente) y casi sin árboles. Sin embargo el cascarón de oro del Astoria se ve que le recuerda a épocas pretéritas (sin normativa ni protecciones incordiantes) y no se atreve a mandarle la piqueta a uno de los pocos edificios sobre los que los malagueños estamos de acuerdo en derribar.

Ya es un secreto a voces que en Málaga el “lobby” o como lo queráis llamar de los marmolistas de la sierra de Elvira tiene buena mano en la Casona, así que desde hace años asistimos a la reurbanización de todo el centro contando casi exclusivamente con este tipo de piedra, cara (pero eso no importa). Por ello Paco no tiene pudor alguno en cargarse de cuajo uno de los grandes éxitos de –quién lo diría de un alcalde del franquismo- García Grana en su plan de embellecimiento del Centro de Málaga, los enchinados artísticos de algunas vías del entorno de la calle Granada con el fin de meter más piedra de la Sierra de Elvira por doquier.

La semana pasada estuve en Sevilla, ciudad mal señalizada donde las haya, pero ese no es el tema. Estuve buscando aparcamiento en un barrio obrero alejado del centro, no había manera. Le dije de broma a mi amigo Alex que ya podían talar tantos árboles con buen porte (y buena sombra) que había en su calle y hacer aparcamientos, me contestó, con esa guasa que le caracteriza, que si el Ayuntamiento tenía hue* que tocase los árboles, “los vecinos la lían y se los comen” (refiriéndose a sus políticos locales). Aquí hace años que perdimos eso, (los árboles y las agallas para defender lo nuestro), los árboles grandes “molestan”. La veda la abrió Perico Aparicio con la poda que les dio a los plátanos de sombra del parque en los ochenta, fue tal que los árboles nunca levantaron cabeza, ahí se agarró Paquito veinte años después para talarlos y poner almeces (muy económicos por cierto) –importados de la exclusiva Italia-, y de un crecimiento tan lento que quizás vuestros bisnietos los vean con veinte centímetros de más, id desterrando de vuestras memorias esas imágenes del paseo del  parque cubierto por una bóveda arbórea. Luego “se ha caído” algún que otro ficus en la Alameda, y por si acaso se ha podado –cerca del ras del suelo- el majestuoso espécimen que se encontraba frente al hospital Civil. Los árboles que había en calle Cuarteles cuando terminó la obra del cercanías dieron paso a macetones de un metro de altura, ¿alguien se quejó?, yo no escuché la mínima queja. Pero  hace tiempo que dejé de leer los comentarios que esos patriotas de lo nuestro dejan en cualquier noticia del Diario Sur, el tema es lo de menos, ya pueda ser la muerte de Marifé de Triana que ahí llega uno y empieza con la cantinela, “Junta sevillana”, “nos expolian”, “nos ningunean”. Lo que viene después es sencillamente vomitivo. A veces pienso que somos la Cataluña del Sur, y que conste que alguna razón tienen, pero su propia ignorancia les impide ver más allá que esa confrontación interesada y partidista, más cuando el Secretario General del PP andaluz no es otro que el propio alcalde de Sevilla. 

Creo que el día que nos miremos más nuestro propio ombligo y valoremos y respetemos a nuestra ciudad estaremos en condiciones de establecer comparaciones.

No voy a hablar del negocio de las palmeras porque me conozco…

Y llegamos al tema del metro, esa maravillosa infraestructura sin la cual ninguna gran ciudad puede preciarse de ello, sin la cual nunca podrá alcanzar su verdadera identidad, símbolo de progreso, opulencia, sobrecostes, plazos imposibles, obras interminables, etc.

Siempre me he opuesto a que el metro pase por la Alameda Principal, matizo, a que pasara tal y cómo en un principio se proyectó, porque no tenía ni pies ni cabeza.

Paco de la Torre se cree que una vez abiertas las zanjas la cosa va a ser sencilla, está claro que ya da por hecho que los restos del Castillo de San Lorenzo y otros muchos vestigios arqueológicos no retrasarán la obra, ¡que se lo digan a los comerciantes de Callejones del Perchel que de eso saben y bastante!, o que mis amadísimos ficus después del maltrato al que llevan siendo sometidos décadas vayan a aguantar el envite de unas obras de tal envergadura.

Para rematar la faena Paco, como el que no quiere la cosa (tras haber liderado la campaña del Partido Popular contra el metro en superficie) “se ofrece” para si se lo piden encabezar una gran manifestación por el metro soterrado, eso sí dejando muy claro que la plataforma es totalmente apolítica, no se a vosotros pero a mí esto sigue sin cuadrarme. Además no entiendo por qué no se ha quejado del metro en superficie en Teatinos, de hecho las malas lenguas dicen que la genial idea de hacer un paso a nivel frente a un hospital del tamaño del Clínico, partió desde el mismo Ayuntamiento. Ustedes imaginen a un ciudadano infartado en la UVI móvil esperando que pase el metro para llegar a urgencias (¡Antonio! no te nos vayas que cuando pase el metro llegamos al hospital), algo demencial...

Los doctos en la materia solucionaban el tema con una alternativa (que obviamente los políticos se encargarán de desterrar aduciendo mil y un inconvenientes), que no era otra que meter una tuneladora, pero no a ras del suelo, sino a unos cincuenta metros de profundidad donde las arenas dan paso a roca madre y donde no hay ficus, ni castillo ni nada, pero claro es más caro y la cosa ni hoy ni nunca dará para tanto…

Sinceramente el tranvía no me acaba de convencer, eso de peatonalizar yo más bien lo veo alicatar de arriba abajo el Paseo de la Alameda (que de paseo tiene poco). Lo cierto es que se haga lo que se haga la Alameda nunca será la misma. Tras décadas de desarrollo urbano ningún político se ha preocupado de buscar alternativas a las comunicaciones este-oeste que necesariamente atraviesan este espacio, y si no hay alternativas factibles por mucho que se peatonalize o se penalize el paso de vehículos por este lugar, la gente va a tener que seguir yendo a sus trabajos sorteando mil y un obstáculos, con ello quiero decir que primero hay que optar por un modelo de ciudad más habitable, más sostenible y luego hay que intentar reducir los desplazamientos en vehículos a motor, lo que no es de recibo es pretender que los malagueños renuncien a su movilidad sin que se ofrezcan alternativas.

Al final dudo que reine la cordura, el conflicto se presenta largo y pase lo que pase (tanto si hay que indemnizar -y bien- a la concesionaria del metro, como si finalmente soterra) la factura la acabaremos pagando los mismos por décadas, al fin y al cabo quienes nos representan no son otros que quienes se hacen valedores de la voluntad popular.

viernes, 22 de marzo de 2013

Desastrosa reforma del nº7 de la calle Méndez Núñez para acoger una tetería.

Estado del inmueble antes y después de la intervención.
Hoy dedicamos la entrada a la lamentable intervención que ha sufrido un antiguo inmueble decimonónico para darle uso hostelero, una reforma nada acertada que podría calificarse como el “travestimiento” del conjunto.

La construcción del edificio se sitúa en 1859 según los datos que figuran en el catastro. Se trata de una pequeña construcción achaflanada que se adapta con maestría a una parcela irregular en esquina.

Tipológicamente la construcción que ha existido hasta ahora se correspondía con una vivienda de planta baja más dos alturas (B+2) separadas por líneas de imposta. La fachada que se abre a la calle Juan de Padilla tiene dos huecos por planta habiendo un balcón volado y otro antepechado cerrados todos con unas hermosas rejas de forja con un estilo cercano al modernismo. La fachada de la calle Méndez Núñez se compone de tres huecos por planta (si contamos también al balcón del chaflán), todos ellos volados y con las mismas rejerías que el resto del conjunto.

El bajo se encontraba muy desvirtuado por los locales comerciales que había acogido.

Tras años desocupado y tras ser puesto en venta, el edificio ha sido adquirido para acoger el denominado “palacio nazarí” un establecimiento hostelero que pretende “recrear” un espacio andalusí a consta de desvirtuar profundamente un edificio decimonónico en bastante buen estado de conservación. Ello denota una falta total de criterio artístico por parte de los promotores de este proyecto, más aún cuando podía haberse llevado a cabo el proyecto sin atentar contra esta construcción y cuando existen otros muchos inmuebles en el entorno que con una inversión relativamente “asumible” podrían haber albergado este espacio.

Así las fachadas han sido profundamente modificadas: se han suprimido los ritmos compositivos que venían dados por los volúmenes que aportaban los recercos de los vanos y las líneas de imposta, habiéndose “alisado” por completo las fachadas. Asimismo los vanos han sido reducidos y han pasado a estar ocupados por elementos seriados de inspiración neoárabe que supone un contraste nada armónico sobre un conjunto decimonónico.

Se ha eliminado la moldura que a modo de cornisa cerraba el conjunto y han desaparecido los recogeaguas. En el interior puede observarse cómo se han suprimido las distribuciones de los distintos espacios así como los techos originales (en los que no sería extraño que existieran molduras y yeserías muy típicas del siglo XIX). Por último la policromía elegida resulta pesada al haberse perdido también los contrastes cromáticos que se daban en la construcción anterior.

El único elemento que ha “resistido” a la intervención son las rejerías de los balcones.

El resultado es un conjunto estridente y profundamente desvirtualizado que supone un grave atentado sobre el patrimonio local en una intervención que no es otra cosa que un paso más en el parque temático en que se está convirtiendo nuestro Centro Histórico sin que desde la Gerencia de Urbanismo se adopten medidas encaminadas a garantizar la preservación del paisaje urbano.

viernes, 8 de marzo de 2013

Sobre los edificios situados entre las calles Trinidad Grund y Vendeja: abandono, incendio y hotel.


Vistas de fachada sur antes de ser parcialmente demolida, estado actual y edificio decimonónico.

Estado actual de la fachada norte.

El pasado día seis los medios locales se hacían eco del aparatoso desprendimiento de parte de la cornisa del llamado “Palacio de Trinidad Grund” en la fachada que da a la calle Vendeja con importantes daños a los vehículos estacionados en la calle. Lo cierto es que muchos (entre los que me incluyo) hacía tiempo que dábamos por salvado este interesantísimo edificio de finales del siglo XVIII tras la “esmerada” rehabilitación de la que fue fruto hace relativamente poco. Pese a lo aparatoso de los daños en la vía pública parece ser que no hay que temer por la integridad de este espacio situado entre las calles Trinidad Grund y Vendeja, es decir en los límites naturales de la ciudad a finales del siglo XVIII.

Sí nos preocupa, y mucho, el proyecto que contempla la construcción de un hotel en el número 3 de esta misma vía, con fachada a la calle Vendeja (número 4) y el edificio que hace esquina con la plaza de la Marina (número dos de calle Vendeja). Se trata pues de dos conjuntos diferentes en lo cronológico y en lo arquitectónico. El primero de ellos corresponde con una amplia casa barroca con fachada a las calles Trinidad Grund  (antigua del Peligro) y Vendeja construida a finales del siglo XVIII, por ello es prácticamente coetánea a la construcción del paseo de la Alameda sobre un arenal que existía frente a las murallas de la ciudad. Por ello, en el momento de su construcción, los edificios de esta calle eran los más meridionales de la ciudad, prácticamente junto a su puerto. Por ello no sería extraño conectar su construcción con la pujante burguesía que a finales del siglo XVIII floreció en Málaga y cuya principal baza era el comercio marítimo. De esta vocación comercial nos da cuenta la presencia tanto aquí como en otros muchos inmuebles de la zona (existentes o demolidos) de espacios destinados al almacenaje de géneros con el fin de ser redistribuidos posteriormente.

Tipológicamente habría que distinguir entre las dos fachadas del conjunto, siendo la principal y más ornamentada la que hoy se abre hacia la calle Trinidad Grund. Pese a ello este espacio ha sido fruto de un mayor número de intervenciones que han desvirtuado su imagen con la práctica desaparición del bajo y la modificación de algunos huecos en las superiores. La fachada se compone bajo más dos alturas (B+2), separados por líneas de imposta. En cada planta se abren cinco huecos. La portada de acceso se encuentra descentrada hacia la izquierda del conjunto. En el primer piso se abren cinco balcones alternándose los cierres panzudos con otros de perfil rectangular, mientras que en la segunda éstos son volados volviéndose a romper el eje de simetría al haberse eliminado uno de ellos. El conjunto se cerraba con el característico recogeaguas de cerámica verde y blanca, ya prácticamente perdido. Traspasando la portada existía un zaguán que daba paso a un pequeño patio al que se abrían balcones y que conectaba con la parte trasera del edificio. Bajo las sucesivas capas de cal se puede apreciar la presencia de pinturas murales que decoraban esta fachada.

Fachada norte en 1998. Fuente: Coaat.

La fachada sur del conjunto era de mayor sencillez, se componía también de planta baja más dos alturas (B+2) separadas por líneas de imposta. En cada altura se abrían cinco huecos, estando los dos de la izquierda contenidos en sendos balcones corridos mientras que los otros tres eran preñados y de perfil curvo en la primera planta (habiéndose arrancado), y volados en la segunda. Esta fachada cuenta con pinturas murales de tipo textural  (a base de líneas rehundidas en el paramento que enmarcan los ladrillos). Para proceder al desescombro del interior del conjunto se demolió la parte izquierda de la fachada.

Fachada sur en 1998. Fuente: Coaat.

En sus últimos años este edificio acogió diversos, fue casa de vecinos, tesorería de la seguridad social, pensión y gimnasio. Pese a ello se mantuvo en un estado de conservación aceptable hasta que fue abandonado a finales de los años noventa.

El otro edificio que compone el conjunto se encuentra haciendo esquina entre las calles Vendeja y Plaza de la Marina, data de finales del siglo XIX, siendo de estilo decimonónico burgués. Se trata de una construcción de planta baja más tres alturas (B+3). La fachada que da a la calle Vendeja es la mayor y más ornamentada. Cuenta con cuatro balcones volados por planta teniendo hermosos cierres de madera los de los extremos, mientras que los centrales aparecen decorados con recercos y sobredintes moldurados. La fachada a la Plaza de la Marina por su parte cuenta con tres balcones volados por altura.

Tras años de abandono, este conjunto fue adquirido con el fin de poder ser demolido y aumentar sustancialmente la edificabilidad en su solar (sobre todo en los edificios dieciochescos). Pese a contar con Protección Arquitectónica I (modificada y rebajada hasta tres veces para el encaje de los distintos proyectos), su propietario intentó sin éxito sacar adelante un proyecto de viviendas de lujo que chocaba con la protección del inmueble. Así las cosas en el año 2007 sufrió un aparatoso incendio (provocado) que prácticamente destruyó el conjunto (afectó sobre todo a las crujías que dan a la calle Trinidad Grund).Desde entonces lo único que se ha hecho para garantizar la conservación del mismo ha sido estabilizar las fachadas, terminándose de arruinar en este tiempo aquello que el fuego no consiguió. En el año 2008 el Ayuntamiento incluyó estos edificios en el “registro municipal de solares”  sin que desde entonces haya sabido encontrar una solución que garantizase efectivamente la conservación de un inmueble con protección arquitectónica.

Recientemente se ha conocido que el grupo hispano-norteamericano “Hurar Investment Group” se había hecho con estos inmuebles con el objetivo de sacar adelante un proyecto hotelero y comercial para este espacio. El proyecto contempla la demolición y el aumento de la altura de la fachada del edificio del siglo XVIII que da a la calle Vendeja, y ceñirse a la normativa para respetar del conjunto lo estrictamente necesario e intentar aumentar la edificabilidad todo lo que se pueda.

Desde estas líneas exigimos al Ayuntamiento de Málaga y a la Conserjería de Cultura de la Junta de Andalucía que exijan el cumplimiento estricto de la normativa en cuanto a la protección de este conjunto de inmuebles y que se ponga coto al afán puramente especulativo de algunos promotores a consta de valiosos vestigios del pasado de nuestra ciudad.


lunes, 31 de diciembre de 2012

Balance del 2012 para el Patrimonio Malacitano


Hoy ponemos fin al año 2012 y vamos a hacer un pequeño balance sobre algunas de las agresiones más significativas que ha sufrido el patrimonio local a lo largo del último año, seguramente nos dejemos atrás alguna, como saben siempre estamos abiertos a sugerencias:



1     -Proyecto de demolición y demolición de las instalaciones militares en del antiguo Cuartel de la Trinidad.

Cronología: Siglo XIX-primer tercio del XX.

Pese a la total oposición tanto de colectivos ciudadanos como vecinos, la Junta de Andalucía demuele sin previo aviso los restos del cuartel en plena semana de navidad (los medios no se hacen eco de la noticia).



2    - Demolición de dos viviendas en calle Cobertizo del Conde.

Cronologías: Siglo XVIII el número 22, siglos XIX inicios del XX el número 20.

Englobadas dentro del proyecto de las tecnocasas, estas viviendas languidecieron hasta que su estado ruinoso llevó al Ayuntamiento a demolerlas. De nada sirvieron los intentos por salvar una vivienda con pinturas murales únicas en la ciudad (éstas fueron extraídas).



3    -Demolición de casona barroca en calle Postigo de Arance nº8.

Cronología: Segunda mitad siglo XVIII.

Tras años de abandono y descuido por parte de sus propietarios el Ayuntamiento obligó a demolerla perdiéndose así uno de los pocos ejemplos de viviendas pareadas barrocas que quedaban en la ciudad. No se rescataron ni balcones, rejerías, ni carpinterías del patio.



4    -Demolición en la calle Juan de Málaga nº6, demolición interna del nº 8 (fachadismo).

Cronología: Finales siglo XVIII.

Conjunto de viviendas testigos de la trama anterior a las reformas que asolaron esta zona en los años 60-70.



5    -Demolición de conjunto de viviendas obreras en las calles Constancia y San Andrés.

Cronología: 1886.

Obra de Eduardo Strachan para obreros de las industrias de la familia Larios. Era el último ejemplo de su tipología en la zona tras la total destrucción del Perchel Sur y el Bulto.



6    -Demolición del nº 5 de la calle Cuarteles.

Cronología: Último cuarto siglo XIX.

Constituía el último ejemplo de casa típica del barrio en la acera impar de la calle, en la que hoy día apenas quedan dos ejemplos arquitectónicos de su arquitectura popular.


7   -Demolición de la casa natal de Salvador González Anaya en calle Nuño Gómez nº13.

Cronología: Segunda mitad siglo XIX.

La calle Nuño Gómez ha venido sufriendo extraños sucesos a lo largo de este 2012, destacan el incendio del nº 13, el abandono del plan de rehabilitación de la casa natal de Cánovas del Castillo y la demolición de la de Salvador González Anaya.



8    -Caso de fachadismo en el nº 11 de la calle San Agustín.

Cronología: Siglo XVIII.

Edificio demolido salvo la fachada, perdiéndose un interesante edificio dieciochesco en una de las calles más turísticas y pintorescas de la ciudad.



-Caso de fachadismo en la calle Casapalma nº7.

Cronología: Finales siglo XIX, primer tercio siglo XX.

Interesante edificio de estilo Regionalista demolido excepto su fachada.


Insistimos que son muchos más los casos que se han dado, como la tremenda agresión  sobre la antigua Judería, Son  muchas las amenazas que aún se ciernen sobre otros importantes edificios como por ejemplo el Palacio Solesio (del Marqués de la Sonora), la casa de Cánovas, el hotel de Rafael Moneo en el Hoyo de Esparteros, los "cascarones vacíos" de la Plaza del Teatro y decenas de inmuebles repartidos tanto por el centro histórico como por los barrios de la ciudad sobre los que hay que estar siempre atentos para denunciar a tiempo las agresiones de las que son fruto.

Quisiera agradecer la inestimable labor de otros blogs como Bodrios Arquitectónicos del Centro de Málaga/Edifeicios, Málaga Monumental, Málaga en Verde, Torre Vigía, Pinturas Murales, Salitre nº24 etc.  por su desinteresada labor de denuncia y divulgación (alguna de cuyas imágenes han sido empleadas en este post). También a aquellos periodistas y políticos que a título particular nos han apoyado y se han preocupado por la salvaguarda de nuestro patrimonio; a arquitectos honestos que trabajan por del mismo: Antonio Díaz y Pablo Farfán, (y equipo) y cómo no a aquellos ciudadanos que nos siguen asiduamente.

Les deseamos un muy fructífero año 2013 a todos.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Sobre la declaración de la fiesta de los patios como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco: el caso malagueño.

Distintos ejemplos de patios andaluces en Córdoba, Málaga, Granada y Sevilla.


El pasado 6 de Diciembre la Unesco declaraba (por fin) Patrimonio Inmaterial de la Humanidad la fiesta de los patios cordobeses, un evento singular que tiñe de color y gracia las primaveras de la antigua capital Omeya. Qué duda cabe que ello ha sido posible con la suma y el esfuerzo de muchos, los propios vecinos, colectivos ciudadanos, ayuntamientos sensibles a la fiesta y una correcta conservación del espacio protagonista el PATIO.

El patio como elemento articulador de un espacio, facilitador de relaciones interpersonales, espacio que ilumina, ventila, refresca el ambiente, mantiene la humedad en los calurosos veranos meridionales, ofrece el espacio para trabajos manuales, donde estaba colocado el brocal del pozo e innumerables macetas, donde y las señoras se arremolinaban en torno a los lebrillos para lavar la ropa, etc.

Puede afirmarse que el patio es la esencia de la casa mediterránea, un elemento imprescindible desde la Antigua Grecia, desarrollado por romanos y culminado bajo dominación musulmana, cuya tradición hicieron suya los cristianos tras la reconquista para legarla a las generaciones venideras. No fue hasta la globalización de la arquitectura en la segunda mitad del siglo XX con el denominado “Estilo Internacional” cuando esta tradición se perdió a favor de una arquitectura más impersonal, más seriada, menos proclive a las relaciones sociales entre sus habitantes.

Al igual que en Córdoba, en Málaga el patio constituía el elemento vertebrador de su vivienda típica entre los siglos XV y XIX.  En el último tercio del siglo XIX y coincidiendo con su despegue económico, la población de Málaga aumentó considerablemente fruto de la emigración rural sin que las propias infraestructuras de la ciudad estuviesen preparadas para soportar tal presión demográfica. Fue entonces cuando las propias élites económicas promovieron la construcción de los famosos “corralones malagueños”, que no eran otra cosa que viviendas plurifamiliares cuya esencia es el patio.

En Córdoba encontramos los patios, distribuidos por todo su centro histórico, en Sevilla la corrala, presente en barrios como Santa Cruz y Triana, en Granada el corral, presente en su centro histórico y barrio del Albaicín, y en Málaga el corralón, ¿dónde están los corralones?, contábamos con decenas de ellos en barrios como el Perchel, Trinidad, Molinillo, Goleta, Victoria, Bulto, etc. Hoy en día sólo se ha “rehabilitado” uno, el de Santa Sofía en la calle Montes de Oca, se han reconstruido dos en calle Feijoo, queda otro seriamente amenazado, el de las Dos Puertas, otro par en ruinas y el resto han sido demolidos. Por eso Málaga –capital-nunca podrá ser Patrimonio de la Humanidad en nada, no somos una ciudad modélica en lo que al tratamiento de las costumbres o espacios se refiere, los barrios históricos fueron heridos de muerte desde los años sesenta, y paulatinamente destruidos; en su centro histórico no cesan las demoliciones y la cultura es entendida desde su ayuntamiento a base de talonario y cifras astronómicas.

Corralón de Santa Sofía (2008), Dos Puertas (2012) y calle Blas Palomo en el Palo -años 60-.
Tipológicamente todos responden al mismo esquema, con las estancias o "salas" estructuradas en torno a uno o varios patios. Sus cronologías son muy amplias, conociéndose ejemplos que van desde la dominación musulmana hasta construcciones recientes que han sabido mantener este modelo arquitectónico. En Málaga, seguramente ya se diesen casas de vecinos en el siglo XVI, sin embargo las más antiguas que se conocen han correspondido a reocupaciones de edificios de los siglos XVII y XVIII, como por ejemplo ocurrió en el antiguo Mesón de la Victoria (hoy rehabilitado con acierto como Museo de Artes y Costumbres Populares) o la Casa del Obispo en el perchel (sede de la EPSA) de la que sólo se conservó la primera crujía.

Los ejemplos de viviendas unifamiliares sí son más numerosos, aunque al menos en el caso malacitano también menos accesibles.

Desde este rincón queremos felicitar a Córdoba y a los cordobeses que con su constancia y buen hacer han conseguido culminar un largo camino con el mayor reconocimiento cultural a nivel internacional, reconocimiento que por sí sólo supondrá aumentar el ya importante flujo de visitantes que eligen Córdoba como destino de vacaciones, con los beneficios económicos en todos los sectores que ello conlleva. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

"Rehabilitación" del panteón de la Cofradía de la Buena Muerte en el Cementerio de San Miguel

Estado del panteón tras su "rehabilitación", obsérvese la diferencia entre las pilastras "simuladas"  -a la izquierda- y las originales.


Imagen antes de la intervención. Fuente: http://www.cementeriosanmiguel.com/ 


Hace unos días concluyeron unas obras de “restauración” del panteón que la cofradía de la Buena Muerte (Mena) posee en el patio 3 del cementerio de San Miguel, lo que a priori debía ser una buena noticia.
Lo cierto es que habría que agradecer a esta hermandad su labor y esfuerzo por acometer obras en un espacio que actualmente no tiene funcionalidad alguna más allá de su valor histórico-patrimonial.

Según la documentación existente, el hermano mayor de esta cofradía Salvador Martínez Palomo adquirió en 1870 el terreno donde elevar un panteón que sirviese de entierro a los hermanos de dicha congregación. La traza del mismo corrió a cargo del famoso maestro de obras local Diego Clavero, quien las concluyó en ese mismo año.

Tipológicamente el conjunto es de una gran sencillez, con una bóveda subterránea sobre la que se levanta un pequeño túmulo piramidal coronado por una cruz sobre un pequeño pedestal donde se informa sobre la propiedad del panteón. La entrada a la zona de enterramiento se efectúa a través de un pequeño vano con arco rebajado situado a la derecha del conjunto. En el centro del muro destaca la presencia de una cruz en relieve

Tras la clausura de este camposanto en 1987 y más de dos décadas de abandono el estado del panteón ha llegado a ser lamentable. Por ello se ha acometido una reforma del espacio, que pese a la buena voluntad de la cofradía, hemos de calificar como burda o simplemente una chapuza.

Primeramente no entendemos por qué motivo se ha elevado más de medio metro la altura del conjunto sin necesidad alguna, así la antigua moldura pétrea que coronaba el muro ha desaparecido habiendo sido sustituida por una tosca obra de cemento.

Por otro lado la primitiva estructura piramidal estaba decorada por unas losas blancas y negras formando composiciones geométricas. Con la reforma éstas han desaparecido y se han sustituido por un ajedrezado de azulejos que en nada se parecen al conjunto original ni en su distribución ni en los motivos geométricos anteriores.

También es criticable el haber pintado sobre los ladrillos cuando éstos podrían haberse limpiado y sustituidos en aquellos casos en los que fuese necesario, ello hubiese aportado una imagen muy distinta a la intervención. Además se ha aplicado pintura blanca sobre los sillarejos de cantería y sobre la cruz en relieve y sobre esta pintura blanca líneas grises intentando reproducir el veteado natural de la piedra, cosa que ni por asomo se consigue, dando la impresión de estar manchada de suciedad.

Pese a que la obra se haya valorado como una restauración del conjunto, lo cierto es que el interior continúa en penosas condiciones, con partes desprendidas y grandes grietas que amenazan la estabilidad del espacio. A nuestro entender la obra llevada a cabo dista mucho de ser una restauración, debiéndose hablar más de una recreación actual poco fidedigna con la obra original, la intervención podría haber puesto en valor el panteón por el mismo presupuesto respetando la estética con la que fue concebida.

En este tipo de actuaciones se echa en falta la presencia de algún especialista que supervise el proyecto, pues pese a la buena voluntad de la cofradía, el resultado ha sido muy desacertado, siendo el único elemento positivo la recolocación de la cruz que corona el conjunto. Por otro lado habría que señalar la responsabilidad que tiene el propio Ayuntamiento a la hora de autorizar obras tan poco respetuosas en un cementerio monumental como es el de San Miguel.

Desde aquí rogamos a las Cofradías Fusionadas a que tomen nota de esta intervención de cara a la próxima reforma que van a efectuar sobre el antiguo panteón de Ánimas y Ciegos.

martes, 30 de octubre de 2012

¿Qué hacemos con la antigua cárcel de Málaga?



Fachada principal y detalle de la clave de la puerta de entrada y cartela.

 Mucho se está hablando en las últimas semanas sobre el destino de la antigua Prisión Provincial situada en las inmediaciones de la Cruz de Humilladero tras haber sido trasferida su titularidad al Ayuntamiento de Málaga tras haber funcionado como centro penitenciario durante setenta y seis años hasta 2009.

Para remontarse a sus orígenes hay que trasladarse a los años veinte del pasado siglo, momento en el que la antigua cárcel en la Avenida de la Rosaleda (hoy sede de la Policía local) acusaba problemas de hacinamiento, seguridad e higiene. Es por ello por lo que  en 1927 el arquitecto municipal -Enrique Esteve- a petición de los tenientes de alcalde, propone la construcción de una nueva cárcel que permitiese la clausura del antiguo centro.

Así se buscó el emplazamiento más adecuado para su construcción, teniéndose en cuenta que debía de situarse fuera del casco urbano pero no excesivamente apartado del mismo. Tras diversos reconocimientos, se determinó que los terrenos más adecuados eran unas tierras  pertenecientes a la familia Cárcer en el entorno de la Cruz de Humilladero, terreno destinado por entonces a huertas y sobre todo a la siembra de viñas de uva moscatel, zona en la que además se proyectó el nuevo matadero de la ciudad (concluido en 1937).

Sobre la fórmula que se emplearía para llevar a cabo un proyecto de tal envergadura, se propuso que los terrenos de la familia Cárcer fuesen ofrecidos al Ministerio de Gracia y Justicia para la construcción de la nueva prisión, aunque sería el Ayuntamiento el encargado de hacerse con la parcela con cargo a Instrucción Pública y que se destinase la antigua cárcel a fines escolares, bien adaptando el viejo edificio o bien demoliéndolo.

Tras hacerse con los terrenos y hacerse unos ligeros cambios en cuanto a la parcela, en 1928, el alcalde Fernando Guerrero Stracham donaba al Estado 14.175 metros cuadrados destinados a la construcción de la nueva Prisión Provincial de Málaga.

El inicio de las obras tuvo lugar con la ceremonia de colocación de la primera piedra en agosto de 1930, acto al que asistieron diversas autoridades locales y nacionales. La contrata de la misma fue encargada a Severiano Montoto, la misma persona en quien había recaído la restauración del palacio de la Aduana tras el pavoroso incendio que la asoló en 1922.

En 1931 la nueva Directora General de Prisiones con la recién proclamada II República en su visita a Málaga visitó las obras e instó a que éstas se realizasen con celeridad. Tras algunos retrasos, la inauguración del edificio tuvo lugar el 13 de octubre de 1933, así su construcción se había alargado durante tres años y había ascendido a un millón quinientas treinta y cinco mil pesetas. El nuevo edificio reunía las condiciones de seguridad e higiene de las que carecía su antecesor, contando con modernas cocinas, enfermería, sala de duchas, etc.

Estructuralmente se trata de un edificio muy funcional con unos marcados ejes de simetría que vienen dados por la presencia de una gran galería central (la cual seguía en su momento los más modernos preceptos de arquitectura penitenciaria) en dos alturas que articula el conjunto. A  ambos lados de ésta galería se abrían otras secundarias entre las cuales se abrían cuatro grandes patios. Existen otras construcciones complementarias al edificio original, destacándose el módulo de entrada que hace a la vez de fachada principal del conjunto.  El edificio se rodeó por un alto muro en el que destacan las garitas de vigilancia.

Garita de vigilancia.

Toda la obra combina el uso de mampuestos irregulares de piedra alternados con hiladas de ladrillo.
La fachada principal es la única parte ornamentada del edificio; se compone de dos módulos adelantados de dos alturas cada uno, unidos por una galería central en la que se abre la puerta principal flanqueada por dos ventanas con arcos escarzanos de ladrillo. En el centro del arco de la puerta encontramos una gran clave de piedra blanca que resalta cromáticamente sobre el conjunto. Sobre éste aparece una cartela (también en piedra blanca) en la que se especifica la función del edificio y su año de construcción.

En los inicios de la Guerra Civil –antes de la toma de Málaga por los sublevados en febrero de 1937-, en este edificio tuvieron lugar algunos de los más dramáticos acontecimientos de la contienda en la capital. Tras el alzamiento militar en Melilla (17 de Julio de 1936), Málaga permaneció fiel a la República. En medio del caos generado en la ciudad en aquellos momentos, las autoridades encarcelaron a destacados personajes de la derecha local además de la mayoría de los oficiales del ejército.

Tras los primeros bombardeos de la ciudad por parte de la aviación nacional y los primeros muertos civiles, se dio el fenómeno conocido como las “sacas” que no era otra cosa que la venganza por parte de la población de los muertos civiles habidos en los bombardeos, así se acudía a la cárcel y se producía la salida de un número determinado de individuos para ser fusilados. Los historiadores contabilizan en torno a un millar de muertos “nacionales” en los siete meses que duró la Guerra Civil en Málaga.

Tras la toma de Málaga el 8 de febrero de 1937 se empezaron las ejecuciones en masa, así tenemos la cifra de 3500 ejecuciones llevadas a cabo entre el día 8 y el 14 de febrero, elevándose la cifra hasta las 17000 personas entre 1937 y 1944, saliendo gran parte de los condenados de las instalaciones de la cárcel provincial hacia las tapias del cercano cementerio de San Rafael, lugar donde se ha exhumado la mayor fosa común del franquismo en España.

A partir de los años 80 las instalaciones además de obsoletas se habían quedado pequeñas, por ello en 1985 se inauguró un nuevo centro penitenciario en Alhaurín de la Torre, quedando la antigua prisión como centro de régimen abierto hasta el año 2009.

En la escritura de cesión del terreno al Estado llevada a cabo en 1928 existía una cláusula en la que se especificaba que si la prisión dejaba de desempeñar esta función, habría de ser devuelta al Ayuntamiento de Málaga. En virtud de ello el pasado 25 de Septiembre el edificio fue entregado a la ciudad.

Desde hace años una serie de organizaciones vecinales vienen reclamando que se otorgue un uso público a este espacio, teniendo en cuenta el déficit de equipamientos en la zona. Así hubo propuestas de situar entre sus muros desde un centro cívico, una biblioteca, incubadoras de empresas, un centro de la Memoria Histórica, hasta el traslado de los Servicios Operativos del  Ayuntamiento a este lugar.

Lo cierto es que lo primero que hizo el señor alcalde fue apuntar que el edificio no estaba protegido, dejando la puerta abierta a su demolición total (o conservando sólo una mínima parte de su fachada) como se ha hecho recientemente en Granada, para poder situar en sus terrenos desde viviendas hasta su “brillantísima” idea de instalar un campus de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), muy ligada al movimiento Neocatecumenal (Kikos), es decir al sector más ultraderechista de la iglesia. Y todo ello en un momento en el que como la propia Rectora de la Universidad de Málaga reconoce que ya existe un “exceso de oferta” en lo que titulaciones universitarias se refiere.

Fachada de la antigua cárcel de Granada tras ser demolido el resto del conjunto.

 La simple idea de instalar una Universidad privada en este lugar supone la cesión de un espacio público reclamado durante años por la ciudadanía a una institución elitista y profundamente clasista, no deja de ser una muestra de desprecio hacia aquellos colectivos e individuos que han reclamado durante años poder contar con estas instalaciones para el desarrollo de diversas actividades de carácter lúdico y social.

Por ello es de recibo que el Ayuntamiento y más concretamente el alcalde Francisco de la Torre, recapaciten y den a este equipamiento el uso que la ciudadanía reclama, un uso que sea accesible a todos por igual en una de las zonas más densamente pobladas de la ciudad. Las posibilidades del edificio son muchas y la inversión no ha de ser cuantiosa.

lunes, 22 de octubre de 2012

Calle Nuño Gómez: Crónica de un vertido, un incendio y un derribo.



Solar en el nº 11, Casa de González Anaya y solar de la misma.
Nº 13, Casa Natal de Salvador González Anaya  (demolida) y placa conmemorativa.
  

La calle Nuño Gómez puede de por sí encarnar algunas de las dinámicas que afectan o han venido afectando a buena parte del patrimonio local en los últimos años. En ella encontramos casos en los que la administración o bien no actúa o lo hace mal y tarde, vecinos condenados a la "marginalidad", propietarios que recurren a maniobras "extrañas" para deshacerse de sus viviendas antiguas, etc. En poco más de un mes hemos asistido atónitos a una serie de sucesos que tienen un punto en común, su agresión sobre cuatro fincas  correlativas, los números 9, 11,13 y 15. Ésta es una pequeña crónica de los hechos:

-El vertido:
Desconocemos a quién se le ocurrió tan brillante idea, pero lo cierto es que a inicios de Septiembre de este año saltó a la luz la noticia de que se estaban produciendo vertidos de escombros y áridos en el solar contiguoa la Casa Natal de Cánovas (el número 11 de la calle). Al parecer el origen de los mismos era la excavación arqueológica que se está llevando a cabo en el Muro de las Catalinas. El escándalo fue sonado, más cuando unos días antes el concejal de Cultura Damián Caneda había reconocido que no se acometería la rehabilitación del conjunto al no contar con fondos para ello. Sigilosamente en las semanas sucesivas se “limpió” y valló la parcela.

-El incendio:
 En la noche del día 15 de Septiembre se produjo un incendio “fortuito” que afectó considerablemente al número 15 de esta calle (como bien tratamos en la publicación del 20 de Septiembre http://salvemos-malaga.blogspot.com.es/2012/09/incendio-en-el-n15-de-la-calle-nuno.html), un inmueble de la segunda mitad del siglo XIX que se encontraba abandonado (y tapiado). Aun se está a la espera de conocer el (triste) futuro que espera a este inmueble.

-El derribo:
Como siempre alegando razones de seguridad para el viandante, el Ayuntamiento decidió demoler el número 13 de la calle, edificio anexo al incendiado y que se englobaba en el conjunto de las viviendas a rehabilitar junto con la Casa de Cánovas. Poco o nada se ha hablado de la presencia en su fachada de una placa conmemorativa a su más ilustre inquilino, Salvador González Anaya (1879-1955), quien nació aquí. Fue escritor, poeta, alcalde de Málaga en 1916, 1918 y en 1935, académico de número de la Academia de San Telmo y  Real Académico de la lengua entre otras menciones. Su figura es bastante desconocida en la actualidad pese a haberse esforzado por mostrar una imagen de Andalucía alejada de los tópicos decimonónicos, haber defendido la emancipación de la mujer y haber reclamado el parentesco étnico entre los andaluces y el mundo musulmán.

Si bien es cierto que esta pequeña casa había sido radicalmente alterada a lo largo del siglo XX, se echa en falta que desde el Ayuntamiento no se hayan detenido ni por un instante en determinar si era posible revertir los efectos de remodelaciones llevadas a cabo y devolver al conjunto su imagen primigenia incluyéndose en el proyecto de rehabilitación de la Casa de Cánovas y dedicando un pequeño espacio a otro hijo ilustre, Salvador González Anaya. Al menos esperamos que en el futuro sea restituida la placa conmemorativa al "pastiche" que se alze en el solar que un día acogió la morada de tan ilustre figura.

Llegados a este punto nos preguntamos si todo ello es casual, si detrás de actos tan sospechosos no se esconden otro tipo de intereses que busquen especular con todos estos solares aprovechándose de la nula preocupación municipal en cuanto a la preservación del “paisaje” de esta calle.

sábado, 6 de octubre de 2012

Corralones en la calle de las Lagunillas







La zona de las Lagunillas nunca fue un espacio socialmente homogéneo. Así pues, en sus inmediaciones podían apreciarse desde corralones de vecinos hasta viviendas pequeñoburguesas.

Lo cierto es que la degradación de la calle de las Lagunillas no se vio acompañada de un agudo proceso especulativo, en buena parte por ser un espacio que quedaba “al margen” de zonas que gozaban de más centralidad, además de lo poco atractivo de la zona tras establecerse decenas de viviendas sociales en su entorno. Todo ello hizo que la calle mantuviese gran parte de su fisonomía hasta hace pocos años, momento en el cual surgió la idea de las “tecnocasas” y  se diseñó una promoción en esta calle. 

El proyecto  supuso –como ya decíamos en publicaciones anteriores- la prohibición por parte de los propietarios de intervenir en los inmuebles a la espera de su  expropiación por la Junta de Andalucía. Obviamente hay que admitir que pese a que este proceso haya caído en saco roto, muchas de las viviendas se han conservado –abandonadas-, acelerándose su proceso de ruina, tras lo cual su fin siempre es el mismo: la piqueta.

A día de hoy en la calle de las Lagunillas se conservan tres corralones, uno rehabilitado y otros dos totalmente arruinados y casi desaparecidos. Nos vamos a centrar en estos dos, los correspondientes a los números 42 y 44 de dicha vía.

Ambos carecen de cualquier elemento distintivo que advierta al viandante de lo se esconde tras las fachadas. De hecho, éstas se asemejan  estilísticamente a cualquier vivienda obrera de finales del siglo XIX, planta baja con portal más una altura (B+1), tras lo cual se abren cuatro patios muy alargados (dos por fachada) que comunican las distintas salas que conforman el corralón.

En un principio ambos inmuebles quedaban dentro del plan de las tecnocasas, por lo al no gozar de ningún tipo de protección arquitectónica, serían demolidos para llevar a cabo el proyecto. Ahora que el mismo se encuentra en un punto muerto y sin que ni las administraciones ni los propietarios de los inmuebles puedan llevar a cabo ninguna intervención, el abandono y la ruina avanzan a pasos agigantados ayudados por actividades humanas –alentadas por la propiedad- destinadas a ir demoliendo el conjunto sin que sea perceptible desde el exterior.

Si bien es perfectamente lógico que estos corralones no reproduzcan las condiciones de vida que se dieron en otros tiempos, sí defendemos que se conserve en lo posible su tipología como se consiguió (curiosamente de la mano del mismo redactor del proyecto de las tecnocasas, Salvador Moreno Peralta) en el corralón de Santa Sofía en los años noventa.

Las imágenes ilustran el deplorable estado de ambos corralones tras continuas acciones encaminadas a su total ruina.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Apreciación respecto a la demolición del nº8 de la calle Postigo de Arance




Después de habernos constatado de que se había llevado a cabo la demolición del nº8 de la calle Postigo de Arance nos hemos preocupado de recabar todos los datos posibles relativos al caso. Por ello la pasada semana nos reunimos con un técnico de la Gerencia de Urbanismo para conocer si se habían llevado a cabo las pertinentes catas en la fachada de dicho inmueble destinadas a la documentación de pinturas murales. Efectivamente estas catas fueron realizadas y según el informe emitido por la empresa correspondiente, no se documentó la presencia de pinturas murales en la fachada, esfumándose la única posibilidad de haberle otorgado alguna protección arquitectónica al conjunto antes de llevarse a cabo su demolición.

Por otro lado tal y como apunta el arquitecto Antonio Díaz, este edificio era simétrico con el siguiente de la vía, es decir el nº10, debiéndose entender ambos inmuebles como un conjunto “unitario”, si bien es cierto que las sucesivas reformas que ha sufrido este último han alterado bastante su fisonomía como por ejemplo un recrecido en el siglo XIX o la desaparición de los arbotantes que sustentaban el balcón corrido de la primera altura.

Por ello como bien dice Antonio Díaz habría que replantear la idea que afirmaba que las fachadas de los inmuebles barrocos eran asimétricas, algo que debería ponerse en duda por la presencia de construcciones pareadas o adosadas como era el caso de Postigo de Arance 8 y 10. Lo cierto es que tras la pérdida de uno de los edificios que componen el conjunto, se pierde la concepción unitaria con la que se concibieron, dándose en muchos casos la impresión de que nos encontramos ante composiciones deliberadamente asimétricas cuando no es así.

Por lo pronto Málaga ha perdido uno de sus últimos ejemplos de “vivienda barroca pareada” sin que hasta la fecha se haya estudiado el tema en profundidad.

En la fotografía pueden observar cómo efectivamente los números 8 y 10 de la calle Postigo de Arance responden a un proyecto unitario pese a las reformas que sufrió el nº10. Fuente de la imagen: Antonio Díaz.


Desde aquí queremos agradecer a Don Antonio Díaz su valiosa aportación.