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jueves, 19 de abril de 2012

Propuesta de protección arquitectónica del inmueble nº 9 de la Calle Dos Aceras






A veces las denuncias e iniciativas lanzadas desde nuestro blog tienen su resultado y la clase política municipal se preocupa por un momento del tan olvidado patrimonio local. Ha sido a través de iniciativa llevada a cabo del grupo municipal de Izquierda Unida -haciéndose eco del mal estado de conservación del inmueble nº9 de la calle Dos Aceras, una hermosa Casona del siglo XVIII en un avanzado estado de abandono-, como se ha conseguido que sea contemplada su protección.

Así en el punto nº4 de los tratados en la sesión de la Comisión de Urbanismo celebrada en el día de ayer, se recogía una moción de IU exigiendo la protección de la mencionada casona, propuesta acogida satisfactoriamente por parte de Urbanismo, por lo que además se exigirá a su propietario que realice las mejoras necesarias en el edificio además de iniciar el proceso de protección del inmueble.

Desde aquí exigimos a las administraciones competentes que resuelvan con prontitud los trámites para garantizar la conservación de este inmueble así como que se exijan las obras pertinentes encaminadas a asegurar la estabilidad del mismo.

Paradójicamente en la misma sesión se aprobó la modificación del PEPRI Centro relativa a ribera occidental del Río Guadalmedina entre las calles Puerta Nueva y la avenida Manuel Agustín Heredia, lo que posibilita la construcción del polémico hotel en el Hoyo de Esparteros a consta de la modificación de la trama urbana, la destrucción de un edificio protegido y una grave agresión visual sobre su entorno. Cosas de Málaga...

lunes, 16 de enero de 2012

Calle Dos Aceras nº9






En Málaga podría elaborarse un catálogo con los usos más comunes destinados deliberadamente a la ruina de inmuebles históricos con el fin de poder ser sustituidos por obras de nueva planta las cuales, sin duda, proveen de más beneficios a muchos propietarios y promotores sin ninguna sensibilidad patrimonial.

El caso que hoy nos ocupa es una casona del siglo XVIII sita en el número 9 de la calle de Dos Aceras. Lo cierto es que se trata –a juzgar por sus características y por datos catastrales- del inmueble más antiguo de una calle que ha soportado una gran presión urbanística en los últimos años.

El edificio en cuestión sería fechable a finales del siglo XVIII, aunque en las centurias posteriores sufrió grandes transformaciones, las más agresivas de las cuales afectaron a la planta del nivel de la calle con la apertura de locales comerciales en las últimas décadas del siglo XX. Consta de dos plantas más un semisótano.

Su fachada adopta el modelo característico de los inmuebles dieciochescos, dos alturas separadas por líneas de imposta, portada central adintelada entre dos pilastras que sustentan el balcón principal del conjunto, a ambos lados de éste encontramos cierros cuadrados cubiertos por un tejadillo, siendo más grandes los de la primera planta. En las calles de los extremos existen balcones de perfil recto en la primera altura mientras que en la segunda tenemos ventanas pequeñas cerradas pon sendas interesantes rejerías. El conjunto se remata con una amplia cornisa recorrida por canalones de cerámica vidriada en verde destinados a la evacuación de las aguas de lluvias que bajan del tejado.

El inmueble cuenta con el Grado de Protección Arquitectónica II (a todas luces insuficiente para un edificio de sus características), así en el Pepri se le otorga un valor “ambiental” sin deparar en su significado en el paisaje de la vía en la que se inserta. Bajo las sucesivas capas de pintura que hoy cubren el inmueble se tiene constatada la presencia de pinturas murales que esperemos sean rescatadas y restauradas prontamente.

Actualmente esta casona se encuentra tapiada y abandonada, en un proceso de paulatino deterioro agudizado por maniobras encaminadas a provocar su ruina, como por ejemplo dejar abiertos balcones y ventanas con la idea de que la humedad y animales contribuyan a un más rápido deterioro del inmueble. Cierto es que la situación económica no es la más idónea para adquirir inmuebles y rehabilitarlos, aunque no menos cierto que tras observar las cantidades escandalosas invertidas en la compra del conjunto de los cines Astoria y Victoria, la construcción de la sede de la Gerencia de Urbanismo o el pozo sin fondo en que ha convertido la rehabilitación de la antigua fábrica de tabacos para albergar colecciones privadas (del que sólo se ha abierto el Museo Automovilístico, habiéndose roto el compromiso que había con el Museo de las Gemas -Art Natura-) podría pensarse lo contrario. En resumidas cuentas se han derrochado más de 90 millones de euros del erario público, sin que haya repercutido ni en la mejora ni de los espacios culturales de la ciudad ni en la rehabilitación de importantísimos edificios y paisajes de la Málaga barroca y decimonónica.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Málaga en el mundo I: La loza dorada






Excavaciones en calle Chinchilla, horno y complejo alfarero.




Hornos recientemente excavados en calle Dos Aceras.


Hubo un momento en que Málaga (Malaqa) era algo más que la capital de la pujante Cora de Rayya, su nombre era un distintivo de calidad y de por sí constituía una “marca” que finalmente se acabó extendiendo a otros centros alfareros del Reino de Granada. Nos referimos a su famosa “loza dorada”, producto producido en nuestra ciudad desde al menos el siglo XIII. La decoración dorada de relejos metálicos se conseguía tras un complejo proceso artesanal que exigía diferentes fases de elaboración en las que la química jugaba un papel fundamental. Por ello y lo exclusivo de su producción, la loza era un producto de lujo al alcance de muy pocos, destinándose la mayor parte de su producción al comercio exterior desde el activo puerto malacitano.

Diferentes autores musulmanes nos mencionan la producción en Málaga de la loza, así en 1337, Ibn Fadl al-´Umari (1301-1349) sitúa la cerámica dorada de Málaga entre las mejores del mundo. Ibn Al –Jatib (Loja 1313-Fez 1374) menciona la pujanza de la industria alfarera en nuestra ciudad en la obra “Excelencias entre Málaga y Salé”, en la que se comparan una y otra y se expresan los roces entre Al-Ándalus y los bereberes del norte de África. Por su parte el famosísimo viajero Ibn Battuta (Tánger 1304-Fez ¿1368/1377?), escribía tras su visita a nuestra ciudad hacia 1350: “en Málaga se hace la maravillosa cerámica dorada que se exporta a los países más remotos”.

En el mundo cristiano esta fama no era en absoluto menor, todo lo contrario. Sabemos que en 1289 arribó al puerto inglés de Sandwich un barco con cerámica malagueña destinada a la reina Leonor de Castilla, casada con el rey Eduardo I de Inglaterra. Así tenemos el testimonio de un empleado del puerto de la llegada de 42 cuencos (ataifores y jofainas), 10 platos y 4 jarras de barro de “color extranjero " (extranei coloris). A uno de estos encargos debe corresponder la presencia del famoso Ataifor de la Nave del Victoria & Albert Museum de Londres así como otros fragmentos de loza dorada malacitana presente tanto en los fondos de este museo como en la propia Torre de Londres.

Restos de loza dorada malagueña han sido encontrados en lugares como Fustat (cerca de El Cairo), Pisa (fruto del comercio genovés tan presente en nuestra ciudad en época nazarí), Génova, Francia, Alemania, Norte de África, etc.

La producción de loza dorada vive su apogeo a lo largo del siglo XIV, hacia 1450 se evidencia el declive de los talleres malacitanos a la vez que aumentan las producciones de la parecida cerámica de Manises en Valencia (hay quien habla de que esta técnica fue introducida por artesanos llegados desde Málaga). Con la conquista cristiana de la ciudad en 1487 desaparecen definitivamente las producciones de loza dorada en Málaga, aunque el espacio que había venido acogiendo sus talleres no perdió hasta el siglo XIX su vocación alfarera. El nombre ciudad como centro emisor de loza dorada pervivió tras el cese de las producciones. Así la palabra italiana Maiorica (técnica italiana que parece arrancar en el siglo XVI), parece derivar de “Opera di Mallica” usado desde el siglo XV para designar la mercancía italiana exportada desde el puerto de Málaga.

Hasta hace relativamente poco gran parte de las producciones que hoy se saben malacitanas, venían atribuyéndose a centros como Granada o Manises, no fue hasta las excavaciones llevadas a cabo por don Juan Temboury en la Alcazaba desde los años treinta del siglo XX, fruto de esta intervención apareció un numeroso lote cerámico que cambió la percepción sobre el origen de estas cerámicas.

Lo cierto es que gracias a la las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el denominado barrio alfarero en el entorno de las calles Ollerías, Parras, Chinchilla, Alta y Dos Aceras, se pudieron documentar numerosos hornos cerámicos que demuestran la orientación industrial de esta zona dentro del arrabal de Fontanella al menos desde el siglo XI. Muchos de estos hornos han desaparecido tras ser excavados sin que por parte de las administraciones se haya procurado su conservación, en otros se han extraído y trasladado (a la espera de buscárseles una nueva ubicación), por último en algunos casos han sido mantenidos in-situ para una futura puesta en valor. Esto último ocurrió en calle Chinchilla, sin embargo según informaciones de la Junta de Andalucía, esta idea ha sido desechada recientemente optándose ahora por la construcción de viviendas de protección oficial (VPO). Pese a ello, en las últimas semanas la zona ha vuelto a ser motivo de polémica tras la aparición en la calle Dos Aceras de cuatro hornos nazaríes (coetáneos al apogeo de las producciones de loza dorada) en buen estado de conservación que en un principio la Junta de Andalucía iba a obligar a integrar en el proyecto municipal diseñado para este espacio. Sin embargo y para sorpresa de todos, tras la reunión mantenida con responsables de urbanismo del Ayuntamiento de Málaga, se dio marcha atrás y simplemente serán cubiertos, perdiéndose una vez más una oportunidad única de mostrar al público uno de los elementos que hicieron de Málaga un referente internacional, su producción alfarera en la Baja Edad Media.

A continuación vamos a describir las cuatro primeras imágenes, todos ellos ejemplos de loza dorada:

1- El Ataifor de la Nave es uno de los mejores ejemplos de la técnica de la loza dorada malagueña que han llegado hasta nosotros. Análisis hechos en sus pastas en 1983, vivieron a confirmar la procedencia malacitana de esta obra (hasta entonces se clasificaba como cerámica de Manises). Fue elaborado en la primera mitad del siglo XV con las mejores técnicas de la loza dorada de reflejos metálicos. Así el motivo central de la composición es una coca cristiana -uno de los barcos más usuales en la Baja Edad Media europea-, de tres palos. La vela del palo mayor aparece desplegada portando un escudo con una cruz dentro, esto ha llevado a pensar que se trata de las armas del antiguo reino de Portugal, aunque lo cierto es que no es extraño encontrarse con este tipo de decoraciones en época nazarí. El motivo central (barco) es bastante escaso en la península ibérica, siendo más común en producciones de Oriente Medio.
En la parte baja del conjunto aparecen cuatro peces dando dinamismo a la escena. En el castillo de popa se enarbolan tres banderas que son movidas por el viento. El conjunto está enmarcado por una serie de bandas alternando el dorado con distintas tonalidades de azul de cobalto. Por lo delicado de la decoración y la ejecución de la escena central, podemos afirmar que se trata de una obra maestra dentro de los ataifores con la técnica de la loza dorada. Por ello esta pieza ha participado en exposiciones en lugares como Washington, Texas o Tokio.

2- Aquí podemos observar la parte inferior de otro ataifor encontrado en las excavaciones de Fustat (El Cairo). Lo interesante de este plato de loza dorada en azul de cobalto es la leyenda Malaqah (Málaga) que aparece en el centro aclarando su origen y el renombre que llegaron a alcanzar las producciones del sultanato nazarí.

3- El denominado Ataifor de la Nao es una de las piezas más famosas del Museo de Málaga. Fue descubierta en las excavaciones de la Alcazaba en un estado fragmentario, siendo fruto de una reconstrucción y reinterpretación la obra que podemos contemplar. Cronológicamente es algo anterior al de Londres, estando la pieza de Málaga datada en el siglo XIV. La técnica es también el de la loza dorada, apareciendo colores como el famoso azul de cobalto. Al igual que en el otro ataifor, podemos observar varios peces bajo el casco del buque, dando un ambiente marino a la escena. En este caso una nao representada no alcanza el detallismo de la obra de Londres, aunque también hay que reconocer que parte del ataifor se ha perdido.

4- Este azulejo de reflejos metálicos proviene de la Alhambra aunque actualmente esté depositado en el Victoria&Albert Museum de Londres. Pese a que haya sido atribuido a un taller malacitano, lo cierto es que debió producirse en los talleres cerámicos que se situaron en la propia Alhambra para surtir de los materiales que habrían de decorar el palacio. Se encuentra recortado en las esquinas con el fin de insertar piezas más pequeñas entre los azulejos. El motivo del mismo es el de un escudo central rodeado de motivos vegetales y geométricos. Existe una leyenda en una banda dentro del escudo, ésta dice “Sólo Dios es vencedor.”

No hemos querido abordar el tema de los famosísimos “jarrones de la Alhambra”, hoy en día dispersos por los mejores museos mundiales. Existe la teoría de que también eran obras malacitanas, aunque hay investigadores que hablan de la gran dificultad existente en la época para trasladar piezas de tales dimensiones (hasta 1,7 metros) por caminos interiores sin que éstas se rompiesen. Es muy posible que algunos de ellos sí se fabricasen en la propia Granada, aunque siguiendo la afirmación anterior debió ser Malaqa el puerto de salida de aquellos con los que se comerció, y por ende su lugar de fabricación.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Calle Chinchilla y Museo del Vidrio








Málaga nunca se caracterizó por tratar con mimo ni a sus hijos ilustres ni a aquellos que decidieron contribuir generosamente con ella (exceptuando a la Sra. Thyssen y a Antonio Banderas), hay verdades dolorosas que jamás oirán de la boca de los políticos locales...

En Málaga hay museos de primera y de segunda, a unos se los pasea por el mundo, se les dota de presupuestos millonarios, se los publicita y se los cuida (cosa de la que me alegro enormemente), a otros (por no decir a sus propietarios), se los “oculta”, no se incluyen en los circuitos turísticos de la ciudad, se los rodea de miseria, basuras, edificios en ruinas y ya hasta de conatos de incendios…

Tras haber sido derribadas las ¾ partes de la calle Chinchilla (con interesantes edificios domésticos de los siglos XVIII y XIX) se excavó y documentó la existencia de varios hornos de época Almohade, los cuales formaban parte del complejo alfarero que se situó en la zona entre los siglos XI y XVII, y donde con certeza fueron producidas aquellas cerámicas que hicieron de la marca “Málaga” un producto internacional que iba desde el Egipto fatimí hasta la corte Inglesa. Pues si ello fuese poco, un auténtico mecenas y enamorado de nuestra ciudad, Gonzalo Fernández-Prieto, adquirió una antigua casona en la plazuela frente a la iglesia de San Felipe Neri (hoy en plena época de reevangelización de la ciudad ha sido titulada como “Cristo de la Sangre”), y la rehabilitó con excelente resultado para instalar en ella su singular colección de cristal y vidrio y dotar a Málaga de un nuevo espacio museístico.

El estado del inmueble era lamentable, hasta el punto que desde la Gerencia de Urbanismo se databa en el siglo XIX, sin embargo tras decapar la fachada salió a la luz un conjunto de pinturas murales que hablaron de su verdadera cronología, el siglo XVIII, cuando la familia Cassini (relacionada con las obras de construcción de la vecina iglesia de San Felipe Neri) levantó esta casa en torno a 1761.

Éste no es el único ejemplo de vivienda con pinturas murales de la zona; el denominado como "Barrio Alto" contaba con un buen número de inmuebles con este tipo de decoración, muchos de ellos han desaparecido, siendo actualmente los más famosos -junto con el que hoy tratamos- el Instituto Vicente Espinel, la iglesia de San Felipe Neri o el Centro cultural de la Generación del 27 (antigua Gota de Leche).

En la planta baja se simula un despiece arquitectónico mediante líneas incisas en el paramento, este espacio aparece desprovisto de color, jugando la geometría un gran protagonismo en el efecto que se pretendía conseguir. Este tipo de pintura mural tiene sus paralelos en lugares como la iglesia de San Juan o en la calle Tomás de Cózar nº 13 (actualmente sede de los baños árabes el Hammam) donde sí se introdujeron tonalidades de negros y grises.

En el primer piso se situaban cuatro escenas mitológicas o alegóricas dentro de sendas tondas con forma de T, de las cuatro escenas que existieron se conservan tres, una escena de lucha entre seres monstruosos, otra de un ave sobre una peana y un busto sobre una pilastra. Todo el paramento de la primera planta se decoró simulando ladrillos de color rojo. Por su parte la cornisa aparece recorrida por elementos vegetales. La restauración de estas pinturas fue encomendada a la empresa Quibla Restaura de la mano de Estrella Arcos y Joaquín Gallego.

En el resto de la casa el respeto hacia lo original ha marcado las pautas en la rehabilitación, así se ha conservado el magnífico patio (donde se han instalado macetones de la recientemente cerrada fábrica de los Hermanos Morillo en la Colonia de Santa Inés), las vigas de los techos, ventanas, rejerías, etc. Como dato curioso, la portada de acceso al museo se encuentra descentrada, ello se produjo tras un terremoto que afectó a Málaga a finales del siglo XIX, habiendo entendido su propietario que esta “anomalía” formaba parte de la historia de la casa, se decidió dejar la puerta tal cual.

Todo ello se llevó a cabo sin la ayuda de ninguna administración ni en lo económico ni indirectamente en la mejora del entorno. Pese a los continuos llamamientos tanto de D. Gonzalo como de distintos colectivos para que se adecentase la zona, nada de ha hecho al respecto. En el pasado año se habló de la posibilidad de ampliar el museo hacia la calle Chinchilla y crear en ésta un centro de interpretación de la cerámica islámica junto con tiendas de artesanía. De hecho el Ayuntamiento de la ciudad llegó a redactar un proyecto valorado en casi 2,5 millones de euros del que no se ha vuelto a tener noticia.

Mientras tanto el solar de la calle Chinchilla fue acumulando basuras y desechos de los “ciudadanos ejemplares” que allí las arrojaban, mientras que el Ayuntamiento, retiró recientemente varios cubos de basura de la zona. El fin de la historia no podía ser otro, la pasada semana se desató un conato de incendio en dicho solar que por suerte no fue a más. Ante esto (y no sabemos si por la cercanía de las elecciones autonómicas) la Junta de Andalucía ha sacado a licitación la construcción de una serie de viviendas de protección oficial en dicho solar que dan al traste con el centro de interpretación.

¿Alguien se imagina cómo debe sentirse alguien venido de fuera para compartir lo mejor que tiene con una ciudad que no es la suya y ser tratado de esta manera?, de ingratos está el mundo lleno, ¡qué paciencia tiene el pobre de Gonzalo…!