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jueves, 14 de enero de 2016

Robo y destrucción en la Villa Romana de Río Verde (Marbella)


Estado del mosaico tras el robo. (Cilciana)
En el día de ayer trascendió la noticia de que durante el pasado fin de semana la Villa Romana de Río Verde en Marbella fue asaltada, dañada y expoliada. Se trata de un acto lamentable que ha venido a golpear uno de los iconos culturales de la Costa del Sol Occidental.

La villa Romana de Río Verde fue excavada progresivamente desde los años sesenta, debiéndosele a Carlos Posac Mon las primeras investigaciones. Su ocupación abarca un amplio periodo cronológico que va desde el siglo I al IV d.C.

Primeras excavaciones de la Villa
 
Al igual que la mayoría de las villas “rurales”, en la Villa Romana de Río Verde podríamos distinguir entre dos partes, una habitacional, la Pars Urbana, y otra orientada a las actividades económicas de las que se nutría el lugar, la Pars Rústica.

Planta del conjunto. http://www.arsfluentes.es/villa-romana/des-general.html
 

La parte que ha sido excavada y “puesta en valor” se corresponde con la zona noble de la construcción, esto es, la Pars Urbana. Ésta se organiza en torno a un patio porticado en tres de sus lados (pseudoperistilo) en torno al cual se abrían las principales estancias de la vivienda, no es de extrañar por ello que este fuese el espacio más ornamentado del lugar habiéndose documentado la presencia de cuatro excelentes mosaicos. El primero de ellos rodea el patio, es extremadamente curioso por su rareza. Se trata de un mosaico bicromo de tipo geométrico que sin embargo cuenta en uno de sus lados mayores de una banda o friso donde se despliega un excelente “bodegón” lleno de objetos culinarios y comida
Parte del Mosaico Culinario
 

En el lado del pseudoperistilo encontrábamos la denominada “sala A”, que sin duda fue la estancia principal de la villa. En ella se labró un mosaico polícromo  que viene a ser un Gorgoneion, esto es, un mosaico cuyo emblema (parte central y que por lo tanto le da el nombre) era una cabeza de la Gorgona Medusa rodeada por aves y plantas relacionadas con el ámbito marino. Ha sido este el mosaico salvajemente atacado, habiéndose arrancado tanto la cabeza de Medusa como un ave.

Emblema central de Medusa (desaparecido), Cilniana.
 
Mosaico de Medusa (fuente http://caminandoporlaprehistoria.blogspot.com.es/2014/02/villa-romana-de-rio-verde-marbella.html)
 
Las otras dos estancias restantes cuentan asimismo con interesantes mosaicos bicromos de tipo geométrico.

Sobre la cronología de estos mosaicos probablemente se correspondan con un segundo nivel de ocupación de la villa. A Balil y R. Mondelo los sitúan a finales del siglo II principios del III d.C. Más tarde y tras un incendio quedaron sepultados pese a que las actividades económicas en el lugar se mantuvieron al menos hasta bien entrado el siglo IV.

Lo cierto es que la calidad y la temática de los mosaicos nos dan una idea del nivel económico de los propietarios de la villa. No podemos olvidar los ingentes beneficios que se derivaban de actividades tales como los salazones o la obtención de tintes a partir del múrex.

Desgraciadamente la Pars Rústica del complejo seguramente se encuentre en las inmediaciones de la urbanización que rodea a la villa por lo que su estudio se antoja complicado.

Tras haber estado desprotegida durante décadas, hace dos años la villa fue puesta en valor, cerrada y cubierta. De nada ha servido, cuando unos “desalmados” han podido entrar con total impunidad para saquear el sitio sin que pese a la importancia del lugar hubiese ni tan siquiera una alarma o un circuito de cámaras de seguridad.

Lo cierto es que jamás podremos volver a disfrutar de esta obra en todo su esplendor, sólo nos queda la esperanza que los culpables sean detenidos y que los fragmentos sean reintegrados en su lugar de origen.

 


 





viernes, 19 de septiembre de 2014

Brutal intervención sobre la casa dieciochesca de la calle Santiago nº4

Vista parcial de la fachada antes de las obras.

Vista de la portada y eje derecho con los cierres de madera.

Aspecto actual del edificio, prácticamente demolido y despojado de gran parte de sus elementos.


Era cuestión de tiempo que el inmueble número 4 de la calle Santiago sufriera los envites de la ignorancia, el sinsentido de administraciones negligentes y la falta de técnicos y profesionales con alguna sensibilidad patrimonial.

Se trataba de una de las últimas viviendas históricas no intervenidas en el entorno de la denominada "judería" . Un edificio correspondiente a mediados del siglo XVIII entre medianeras, compuesto por planta baja más dos alturas. La primera planta aparecía recorrida por un amplio balcón alabeado corrido sobre tornapuntas que abarcaba toda la anchura de la construcción. En esta altura se abrían dos vanos, estando cerrado el derecho por un hermoso cierro de carpintería (correspondiente al siglo XIX).

En la segunda planta hay tres arcos ciegos donde se abrían  balcones cuadrados de escaso vuelo, con otro cierro en el derecho.

Destacaba la hermosa portada de mármoles y ágata en varios colores muy elaborados, que actualmente se encuentran desaparecido al igual que la mayor parte de los elementos decorativos de la fachada. Así, en la demolición se ha perdido prácticamente el 90% del conjunto, escaleras, vigas y posibles ménsulas, tejas, recogeaguas vidriados, etc.

Además el edificio comunicaba por atrás con otra vivienda dieciochesca (en el adarve medieval del número 74 de calle Granada) ya demolida para dar lugar a uno de los mayores horrores urbanísticos de los últimos años, los edificios que hoy integran la denominada plaza de la Judería, todos obra de Iñaki Pérez Lafuente. Véase entrada anterior

Seguramente la "salvación" de la fachada sea fruto de la presencia en la misma de pinturas murales con arquitecturas fingidas enmarcando los vanos de las plantas superiores. De no ser por las pinturas la demolición del edificio habría sido completa, pues pese a la antigüedad del inmueble, sus valores artísticos y ambientales, nadie se preocupó nunca de otorgarle un grado de protección arquitectónico.

Se da la circunstancia que uno de los propietarios del inmueble es Javier Imbroda -director técnico del área de Deporte- quien además recibió una cuantiosa ayuda económica 13.889 euros) del IMV destinada a la rehabilitación del inmueble (entiéndase fachadismo). Además la licencia de obras permite la adición de una nueva altura al conjunto, algo que ya es la tónica común en este tipo de actuaciones, desvirtuándose la imagen del conjunto y de su entorno (un Bien de Interés Cultural como es la vecina Iglesia de Santiago.

A estas alturas sólo podemos esperar que tras la intervención  sobre el solar, sean reintegrados el mayor número de elementos originales al conjunto, tras el desastroso tratamiento que se ha dado hasta ahora a un edificio tan interesante como era éste.

sábado, 19 de octubre de 2013

Demolición de la casa nº3 de la calle San Cayetano


Vista del conjunto en junio y durante su demolición en el día de ayer.
 
 
El goteo incesante de demoliciones en el Centro Histórico y su entorno parece no tener límites. Ayer fue el turno para la demolición de la casa sita en el número 3 de la calle de San Cayetano, una callecita peatonal y adoquinada inserta en el entorno de las calles Lagunillas y Altozano, donde aún podían encontrarse ejemplos de la arquitectura popular que se daba en la zona.

Cronológicamente la vivienda parece corresponderse con unos momentos finales del siglo XVIII o inicios del XIX a juzgar por su tipología de planta baja más una (B+1), los recogeaguas de cerámica vidriada en verde y el balcón con los herrajes al aire.

Pese a todo ello, el edificio ha sido demolido si haberse realizado las preceptivas catas destinadas a conocer la posible presencia de pinturas murales en su fachada. Aunque les parezca mentira, en pleno año 2013, y tras tener constatado que un gran porcentaje de la arquitectura dieciochesca de la ciudad poseía programas decorativos a base de pinturas murales, desde la Gerencia de Urbanismo, NO SE EXIGEN LA REALIZACIÓN DE CATAS ANTES DE DEMOLER EDIFICIOS DEL SIGLO XVIII, algo fuera de toda lógica que nos ilustra sobre la "preocupación" del Ayuntamiento por el Patrimonio.

Sin embargo ninguno de estos valores han permitido que desde las instituciones se considerase la protección ni de elementos ambientales ni patrimoniales del inmueble, inserto en una calle que bien rehabilitada hubiese ofrecido elementos de gran interés turístico y urbanístico (calle descendente en recodo, adoquinada, edificios típicos de la arquitectura popular, etc.).

Tras años de abandono lo más fácil era meter la piqueta y en una jornada borrar para siempre la presencia de esta casa, expoliar sus materiales,  hacer un muro de hormigón y esperar que el solar se llene de vegetación y basuras como ya vienen denunciando desde hace años algunos inquilinos de la vecina calle Pinillos con respecto a varios solares del entorno.

martes, 13 de agosto de 2013

Se inician las obras del hotel en calle Vendeja con la demolición del edificio del siglo XVIII


Vista del conjunto tras las demoliciones.

Se veía venir, una vez más se han violado las normas y finalmente se ha conseguido el objetivo meramente especulativo que únicamente perseguía el aumento de la edificabilidad del suelo a toda costa.

Así en estos días se ha procedido a la completa demolición del edificio del siglo XVIII situado en el número 4 de la calle Vendeja pese a que contaba con pinturas murales del tipo textural (fingiendo el despiece de los ladrillos) y al vaciado del edificio del siglo XIX contiguo al anterior.

No me voy a preguntar dónde han ido a parar las vigas, ménsulas barrocas, balcones, rejerías y tejas del conjunto, es un secreto a voces en esta ciudad (sus gestores deben pensar que tenemos patrimonio de sobra para derrochar).

Vista de las pinturas murales interiores.
La demolición nos ha deparado una sorpresa, la presencia de pinturas murales en el interior de la fachada que se abre a la calle Trinidad Grund, seguramente coetáneas a la construcción del edificio. Lo curioso de ello es que es uno de los contados ejemplos (por no decir el único tras la demolición de la casona sita en calle Mariblanca número 10) de pinturas murales en el interior de edificios. Estas pinturas reproducen arquitecturas fingidas y no es aventurado decir que tanto por el cromatismo (blanco, negro y rojo) como por su composición se acerca mucho a los modelos de pinturas pompeyanas. Tengamos en cuenta que para la fecha en que se construyó la casa hacía pocos años que se habían iniciado las exploraciones e investigaciones en la antigua ciudad de Pompeya gracias al entonces Rey de Nápoles y luego de España Carlos III. Además se percibe la presencia de una antigua bóveda sobre estas pinturas que seguramente estaría igualmente decorada antes de ser destruída. La presencia de este tipo de pinturas en un edificio de clara vinculación con el puerto, nos habla de la presencia de burgueses permeables a las modas e ideas ilustradas de finales del siglo XVIII en Málaga.

Mucho me temo que dada la nula sensibilidad de la que se ha hecho gala hasta la actualidad, estas pinturas vayan a conservarse, por ello vamos a dirigir una carta a la Gerencia Municipal de Urbanismo para interesarnos por el tema.


Pese a que el edificio ostentaba de “per se” un Grado II de protección Arquitectónica, se ha procedido a su completa eliminación de este conjunto arquitectónico, Málaga ganará un pastiche y habrá perdido para siempre otro pedazo de su historia.