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martes, 6 de diciembre de 2011

Complemento a la entrada anterior






Les dejo un fragmento de una de las láminas que entregó a principios de los años 90 el desaparecido Diario Málaga-Costa del Sol. En este detalle puede verse como a excepción de la Casa del Obispo (en la actualidad muy intervenida y sin el torreón original que sí se aprecia en la imagen), y la Iglesia de Santo Domingo (cuyos restos del convento fueron derribados en su totalidad posteriormente), es la vivienda nº 28 de la calle Cerrojo el único ejemplo que ha sobrevivido a la auténtica catástrofe urbanística que asoló el barrio del Perchel en la década de 1990 y primeros años del siglo XXI. Todo un documento gráfico de un espacio que pasó a la historia.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Rehabilitación singular en la calle Cerrojo






Tras una vida dedicada en lo profesional a la enseñanza, Enriqueta puso sus miras en un inmueble que había venido perteneciendo a su familia y se empeñó en rehabilitarlo sin alterar su fisonomía y respetando al máximo su carácter histórico.

El edificio en sí está ubicado en la calle Cerrojo nº 28 constituyendo una “isla” rodeada por solares que son fruto de la intensísima especulación urbanística que se ha venido ejerciendo en esta zona. La fachada principal linda con el número 30, un anodino inmueble levantado en el año 2007 respetando únicamente la altura del entorno.

Lo singular de este espacio es que se trata del único inmueble privado que ha sido rehabilitado tanto en su calle como en su entorno más cercano, siendo una auténtica excepción en la tónica habitual seguida en el Perchel Alto, más cuando el inmueble no contaba con ningún tipo de protección urbanística.

Desde los años 80, los distintos planes urbanísticos han venido afectando gravemente a la zona, así tras descartarse que barrios como el Perchel o la Trinidad constituyesen parte del conjunto histórico artístico de la ciudad, se sucedieron planes que a la larga han provocado la práctica desaparición del entramado urbano de la zona. Si bien algunos de estos planes procuraron la conservación tanto de las tipologías como de las alturas, lo cierto es que el lenguaje arquitectónico que se siguió supuso la ruptura del lenguaje histórico de la zona al desaparecer literalmente calles enteras con excelentes ejemplos de arquitectura doméstica de los siglos XVIII , XIX y principios del XX (como el cine Plus Ultra del Llano de la Trinidad), para ser sustituidas por bloques de pisos, avenidas, oficinas, hoteles y nuevas “casas de vecinos” o “neocorralones” en los que ni la arquitectura ha sabido sintonizar con la zona y en la que sus nuevos moradores nunca se habían sentido pertenecientes. Esto es, la pérdida de la población de siempre y su sustitución (con todos los respetos) por gentes sin apego alguno al barrio, algo que también ha ocurrido en lugares como en el barrio de la Trinidad o en la Cruz Verde.

Este edificio se construyó, como bien indica el frontal calado del zaguán, en 1878, desde entonces parece ser que se estructuró en dos partes diferenciadas; en las crujías que se abrían a la calle Cerrojo se situaron las viviendas mientras que en la parte de atrás se construyó un torreón de ladrillo que cumplía funciones de almacén a la vez que de “mirador”. Sobre la altura de este espacio, nos aventuramos a proponer que quizás era debido a las limitaciones urbanísticas de la época en cuanto a las alturas máximas a las vías que daban los edificios.



En la década de 1930 pasó a manos de Salvador Fernández López (emparentado con los López Hermanos), quien se trasladó junto con su familia desde la esquina entre la avenida de la Rosaleda y la calle Postigo de Arance, lugar donde poseía un lagar de pisar uva. En la nueva vivienda familiar Enriqueta cuenta que su abuelo compraba vino que se almacenaba en los bajos del torreón para ser vendido posteriormente al por menor (aún se conservan varios barriles).

La fachada principal es de gran sencillez, consta de dos alturas, en cada planta se abren tres balcones de escaso vuelo con el antepecho de forja. Antes de la rehabilitación los balcones centrales contaban con sendos cierros de madera que debido a su mal estado fueron retirados conservándose parte de ellos para una futura reinstalación. El resto de las fachadas carecen de decoración por ser medianeras con antiguos edificios.

En el interior la rehabilitación ha mantenido la división en dos espacios entre la vivienda y el torreón a través de dos patios originales. Se han conservado entre otros elementos, todos los muros perimetrales, las cubiertas de teja árabe, las vigas de madera, las escaleras de mármol con barandilla de forja y pasamanos de madera, otra escalera de caracol en la parte alta del torreón, etc. Así mediante una reforma del conjunto y el reaprovechamiento de espacios antes destinados a almacenaje, se ha obtenido diez viviendas.







Queremos hacer constar que los solares que circundan la vivienda pertenecen a la EPSA (Empresa Pública del Suelo de Andalucía) cuya sede se encuentra a pocos metros en la Casa del Obispo. El proyecto contemplado para estos solares cegaba a las ventanas que se abrían en el torreón, por ello hubo que modificar el proyecto y cambiar la disposición de éstas agrupándolas en un solo ventanal por planta.
Una de las joyas de este edificio son sus magníficas vistas sobre el centro histórico. Si nos retrotraemos en el tiempo y nos vamos a la época de su construcción, desde la azotea del torreón podía divisarse toda la ciudad con sus monumentos más emblemáticos como son Catedral, Alcazaba, Castillo de Gibralfaro, Iglesias de San Juan, Santo Domingo, San Pablo, Convento de la Trinidad, río Guadalmedina, etc.



Queremos agradecer a Enriqueta la rehabilitación tan singular que ha llevado a cabo en su casa, así como por habernos dado permiso para acceder a este edificio, también a Pepe Percheles por el completo reportaje fotográfico llevado a cabo.

sábado, 12 de febrero de 2011

Derribo en calle Ancha nº 23








La calle Ancha, en el malagueñísimo barrio del Perchel es la vía por autonomasia del vecindario. Aquella que en otro tiempo llegaba hasta prácticamente el puente de Tetuán y que, en los años 70, tras la desaparición de gran parte del barrio con las obras de la prolongación de la Alameda quedó reducida prácticamente a la mitad.

En un barrio tan humilde como lo era el Perchel, la calle Ancha era la vía más comercial y/o señorial, en la que se organizaban fiestas y berbenas, por la que pasaba el "Chiquito perchelero" en su camino hacia el centro de la ciudad todos los Jueves Santos. Pero los años pasaron, gran parte de los vecinos dejaron el barrio, y éste se sumió en la decadencia. Si bien es cierto que en los últimos años se ha recuperado parte del entorno, la práctica totalidad de sus inmuebles han sido pasto de la piqueta demoledora. En su lugar en algunos casos se ha sabido respetar el sabor de tan genuina vía, sin embargo en otros no se ha buscado la integración del edificio en la misma, perdiéndose por ello una de las estampas más típicas de la Málaga popular.

Y en ese proceso de degradación tiene hoy lugar el derribo del nº 23 de la vía, una construcción decimonónica con bellos balcones abiertos a esa calle Ancha, balcones que en innumerables ocasiones fueron adornados con los mejores mantones de sus moradores y desde la que se lanzaron las famosas "petalás" a la Virgen del Carmen.


Quiero mostrar mi agradecimiento a Pepe Percheles por facilitarme las imágenes.

martes, 8 de septiembre de 2009

Casa del Obispo








Situada en la calle Cerrojo del malagueño barrio del Perchel, era uno de los pocos edificios nobles que aun se conservaban en la zona. Y decimos "era" porque la intervención de la que está siendo fruto por parte de la Junta de Andalucía prácticamente ha supuesto la desaparición del edificio original, el cual sólo conserva su fachada y parte de la crujía principal. El lugar acogerá próximamente las oficinas de la Empresa Pública del Suelo de Andalucía.

El inmueble se databa en la segunda mitad del siglo XVIII, siendo conocido así por haber sido morada de un obispo. Con el paso del tiempo llegó a ser un Corralón para entrar más tarde en un proceso de degradación que lo afectó sustancialmente. Así hace unos años se procedió al derribo de una torre del edificio, la cual a juzgar por las obras que actualmente se llevan a cabo no será reconstruida.

Así lo más interesante que hoy día nos queda son las pinturas murales que adornan casi la totalidad de su fachada principal, éstas forman composiciones geométricas las cuales están siendo restauradas.

Del edificio original al igual que todos los de su entorno no podemos decir lo mismo. La práctica totalidad de la calle ha sucumbido frente a la pileta para dar paso a construcciones carentes de gusto. Por ejemplo pueden señalarse el derribo de los restos del Convento de Santo Domingo, del siglo XVI, (de poco valió que conservase artesonados y ménsulas -que acabaron en manos de particulares-) para dar paso a la Casa-Hermandad de Mena y al Conservatorio de danza, o la promoción de viviendas sociales construidas por la Junta de Andalucía justo frente a la Casa del Obispo, pese a que en su solar como en los colindantes, apareció gran parte de del Arrabal islámico de Attabanin o "de los mercaderes de la paja", por no recordar el derribo en la década de los 90 del que quizás fue el edificio con más y mejores pinturas murales de los habidos en Málaga, una casona del siglo XVIII situada en la calle de San Jacinto, justo en el lugar donde hoy se levanta el hotel NH Málaga.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Calle Calvo y Perchel




Parece ser que a este inmueble de la calle Calvo (detrás de la Casa-Hermandad de la Esperanza y junto al centro comercial Málaga Plaza) le ha llegado su turno. Después de décadas de desidia, abandono e "intimidación" -pues es lo único que queda en la zona del primitivo barrio-, el Ayuntamiento ha declarado en ruinas el edificio colindante a la vez que empieza a pasarse la pelota con la Junta acerca de su titularidad. Finalmente pasará lo de siempre, declaración de ruina, especulación del terreno, derribo y nuevo atentado urbanístico en la zona (sólo hay que cruzar la calle para observar la nueva mole de hormigón que se está levantando). La otra imagen tiene poco más de treinta años, ahora es el momento de formular una pregunta ¿ha mejorado la zona? o ¿hemos perdido una de nuestras señas de identidad más singulares?, por lo pronto un ejemplo de arquitectura civil del siglo XIX está a punto de desaparecer. Ésto puede ser un ejemplo poco valioso, pero ¿quién recuerda lo ocurrido con los restos del convento de Santo Domingo?, sí fueron víctimas de la presión por parte de una de las cofradías con mayor peso en la ciudad, la cual en su solar levantó su salón de tronos a la vez que unos pocos "avispados" se hacían con los restos de las ménsulas de madera que aun permanecían en el convento. ¿Qúé hicieron las administraciones en ese momento?, mirar para otro lado y ser cómplices de la merma del patrimonio malacitano.