miércoles, 21 de julio de 2010

Entrevista para la Opinión de Málaga el 20 de Julio de 2010

http://www.laopiniondemalaga.es/sociedad/2010/07/20/lucha/354884.html


Una lucha por lo nuestro:

Con sólo 23 años, Nicolás Sánchez es un licenciado en Historia empeñado en dar a conocer los edificios emblemáticos de nuestra ciudad que han caído presa del olvido y la falta de compromiso con el legado de la ciudad. Y lo hace a través de la Red.

M.BELÉN GARCÍA. MÁLAGA La riqueza arquitectónica de Málaga es indudable. Lo que es más cuestionable es la conservación de ésta. Además, el desconocimiento de los malagueños sobre su legado hace que no valoren lo que tienen. Por esta razón Nicolás Sánchez decidió crear a finales de 2008 su blog Salvemos-Málaga. Mediante esta red de información, este licenciado en Historia de 23 años, denuncia e informa sobre la situación patrimonial en la que se encuentra la capital de la Costa del Sol. Ayer paseamos con él por algunos de los lugares más necesitados de ayuda urgente, los que bien podrían ser rehabilitados y utilizados como contenedores culturales para Málaga 2016, reciclaje que supone uno de los ejes del programa por la Capitalidad.
«Estamos lejos de poder decir que se valora el patrimonio», explica con contundencia Sánchez. Hay muchas zonas de la capital que no están bien o que están muy descuidadas, como es el caso del barrio de El Perchel, donde se han perdido sus corralones tan característicos, que eran cuidados por los vecinos de la zona. Para este joven, «lo peor» de este barrio es la situación en la que se encuentra el Convento de San Andrés, que data del siglo XVI y donde el general José María Torrijos pasó sus últimas horas antes de ser fusilado. «Es una pena», resume.
El entorno de la judería es otra zona de la ciudad que, a su entender, está «mal conservada»: por ejemplo, se han derribado los adarves, que eran pasillos sin salida, junto a la muralla, por los que los centinelas hacían sus guardias. Además, Sánchez critica la construcción de una plaza, la de La Nieve, en la zona: «Puedes rehabilitar el patrimonio, sin reinventarlo, sin que sea un parque temático». Tiene claro que «Málaga no puede estar anclada en el pasado», aunque, afirma, «el patrimonio no está reñido con el desarrollo de la ciudad».

Iniciativa privada
A su juicio del joven licenciado en Historia, la iniciativa privada, en algunos casos, ha sido la que se ha preocupado por la conservación de muchos edificios emblemáticos o representativos de Málaga: «A veces, son los únicos que se han preocupado por hacer las cosas bien». Por contra, los políticos, asegura, están «despreocupados» por el patrimonio malagueño, ya que «se mueven por intereses electoralistas».
En este punto, este licenciado en Historia, recalcó que los grupos de trabajo que estudian las distintas posibilidades que puede tener un entorno o, más concretamente, un edificio, deberían estar formados por todo tipo de profesionales, como historiadores o arqueólogos, entre otros, y no sólo por arquitectos y políticos, que en ocasiones desconocen el tema en su absoluta profundidad. Un ejemplo más, según Sánchez, de que la cultura en Málaga «no ha contado para nada».
Pero no sólo hay pasotismo en Málaga. En ocasiones, la actitud y la voluntad de la ciudadanía contribuyen a la conservación patrimonial, acciones que, según Nicolás Sánchez, «no se reducen a firmar sólo un papel de firmas». Aunque todavía son pocos, operan algunos grupos en Málaga que han nacido con el objetivo de luchar por la conservación del patrimonio de la ciudad. Es más, el objetivo de Sánchez es crear una asociación cultural, junto a algunos amigos, para velar por el mantenimiento arquitectónico de Málaga. Ya tienen las bases de ésta redactadas, y, sobre todo, muchas ganas y empeño.

Málaga 2016
Málaga 2016 podría ser la respuesta a todas las plegarias de Nicolás Sánchez y los patrimonialistas. O no. La intención de la Fundación de ocupar y poner en valor y uso edificios y solares olvidados es positiva sobre el papel, dice el joven experto, siempre y cuando «sean capaces de llevarla a cabo». Porque, bajo su punto de vista, hay muchas «promesas incumplidas», como planes de rehabilitación de edificios que, finalmente, han terminado cayéndose. No obstante, este blogger asegura que apoyará la candidatura de Málaga para Capital Europea de la Cultura en 2016, pero siempre y cuando «no se reinvente lo que nunca hubo» y «la política cultural sea aceptable».

jueves, 8 de julio de 2010

Calle Cobertizo del Conde.












La calle Cobertizo del Conde se encuentra en una de las zonas más degradadas de las que circundan al centro histórico, la zona de la Cruz Verde y las Lagunillas.
Según fuentes medievales, en época musulmana la zona formaba parte de los arrabales de la ciudad, estando en gran parte ocupada por huertas y por el propio cementerio islámico que se extendía desde las laderas del castillo de Gibralfaro hasta el Ejido.
En época Moderna tuvo lugar la instalación de la Orden de la Merced en la plaza homónima y a partir del siglo XVII se empezó a ocupar la zona por viviendas.

Una de los pocos ejemplos que nos ha llegado de entonces es el inmueble que hace esquina entre las calles Cobertizo del Conde y la calle Poeta Luque Gutiérrez, absolutamente abandonado y sin ningún tipo de protección arquitectónica.
Este edificio ya aparece descrito en el Catastro del Marqués de la Ensenada como perteneciente al Conde de Puertollano.

El edificio se divide en dos plantas separadas por líneas de imposta de ladrillo. En la fachada principal se abre un balcón preñado en cada altura. Flanqueando el balcón de la segunda planta podemos observar restos de la decoración pictórica que decoró el edificio, consistente ésta en tres columnas con sus respectivos fustes, y una estípite. En el primer piso puede advertirse además, una figura femenina a la derecha del balcón.

En la fachada que da a la calle Poeta Luque Gutiérrez, pueden apreciarse sendas estípites (una por planta).

Según Eduardo Asenjo, en su obra Urbs Picta (2008), hasta la actualidad este es el único ejemplo de la presencia de estípites en la forma de pinturas murales de la que se tiene constancia en Málaga. La pérdida de este edificio supondría un auténtico acto de desprecio hacia uno de los elementos arquitectónicos más importantes de Málaga en la edad Moderna, esto es, las pinturas murales.

Quiero agradecer a Miguel Vila Oblitas que me haya cedido alguna de estas imágenes.

viernes, 25 de junio de 2010

Torre de Martiricos






Situada en un jardincillo frente al puente de Armiñán, la denominada como Torre de Martiricos no es otra cosa que una alcubilla de la red de abastecimiento que traía aguas de las fuentes del Almendral del Rey, la Culebra y de las Cañas entre el siglo XVI y hasta la construcción del acueducto de San Telmo.

Popularmente había sido vista como el resto de una ermita dedicada a los mártires Ciriaco y Paula, martirizados, según la tradición, junto al río Guadalmedina en época de Diocleciano (el 18 de Junio de 303).

Esta sencilla construcción se resuelve mediante una torre cuadrada dividida en dos cuerpos coronados por un tejadillo cerámico con una cruz de hierro. Sus cuatro fachadas cuentan con pilastras lisas. Bajo el encalado que recubre la torre, puede observarse las trazas pictóricas que la decoraban formando ladrillos.

En la parte inferior podemos admirar además una placa conmemorativa fechada en 1690, que alude a la realización de “estas dos arcas”, por ello entendemos que debió existir otra alcubilla además de ésta.

En otra de las caras de la torre se adosó una interesante fuente pétrea, la cual sufrió el destrozo de parte de su taza superior, sin que, al igual que ocurre con el resto de la torre, nadie se preocupe de rehabilitar ni ponerla en valor.

miércoles, 9 de junio de 2010

Alcubilla Mayor del Acueducto de San Telmo










Hasta la construcción del acueducto de San Telmo entre los años 1782-1788 por iniciativa del obispo José Molina Lario, Málaga había arrastrado graves problemas para el suministro de agua de la población.

Sabemos que durante la dominación musulmana el curso del río Guadalmedina fue constante, ello junto con pozos repartidos aseguraba las necesidades de la población local.

Tras la toma de Málaga por los Reyes Católicos en 1487, gran parte de los bosques que la rodeaban fueron arrasados para dar paso a tierras de cultivo. Ello aceleró la erosión de los montes y por consiguiente las trágicas avenidas del Guadalmedina se hicieron habituales. Así a lo largo del siglo XVII tenemos constatadas numerosas “riadas” que además del coste humano, acarrearon verdaderos desastres económicos para la ciudad.

Durante el siglo XVI, el Guadalmedina había perdido su caudal pasando a ser un río estacional. Ello unido al aumento poblacional de la urbe, empezó a acarrear serios problemas para el abastecimiento de agua. Entre los siglos XVI y XVIII se sucedieron los proyectos para solventar este problema. Desgraciadamente la gran mayoría cayeron en saco roto.

A mediados del siglo XVI destaca la traída de aguas que se hizo del arroyo de la Culebra y el Almendral del Rey (zona del antiguo camino de Antequera). Esta canalización constituyó hasta la construcción del acueducto de San Telmo uno de los pocos aportes hídricos con los que contó Málaga. Estas aguas también eran conocidas como “de la Trinidad”, ello se debe a que el arca de distribución de las mismas se situaba junto al convento homónimo.

La idea de la traída de aguas desde el curso medio y alto del Guadalmedina (por ello un antecedente del acueducto de San Telmo), data al menos de 1664. En este año el cabildo intentó llevar a cabo una traída de aguas que finalmente no llegaría a llevarse a cabo por la falta de apoyo económico.

La falta de financiación también acabó por llevar al traste al que quizás fue el proyecto más decidido de los emprendidos hasta la fecha, es decir el del acueducto de la Fuente del Rey en Churriana, cuyas obras nunca llegarían a concluirse.

En 1780, tras una gran sequía, se volvió a retomar la idea de la traída de aguas del Guadalmedina desde el llamado Molino del Inca, a unos 11 kilómetros de la ciudad. Sin embargo el cabildo se veía incapaz de asumir el coste de una obra de tal magnitud. Fue gracias a la figura del obispo de la ciudad José Molina Lario, como pudieron ponerse en marcha las obras. Para costear la empresa el prelado se valió de sus rentas como obispo de la ciudad. Así nombró a José Martín Aldehuela como arquitecto.

Tras autorizar el rey Carlos III por Real Orden de 21 de septiembre de 1782, se iniciaron las obras del que estaba llamado a ser el fin de uno de los males de la ciudad. Pese a los obstáculos del terreno, Aldehuela supo llevar a cabo una obra que más allá de lo funcional, estaba dotada de gran monumentalidad. Así se tendieron molinos, respiraderos, alcubillas, alcantarillas, túneles y en torno a treinta puentes, siendo el que salva el arrollo de Humaina con sus setentaicinco metros de largo y sus cuatro arcos el más colosal.

Sobre su nombre decir que aunque al principio se le denominaba como acueducto de Málaga o de Molina Lario, al ser el Colegio Naval de San Telmo el que administraba sus beneficios, acabó adoptando este nombre.

Actualmente la obra podría dividirse en dos partes, una rural que llegaría hasta la finca de San José, y que se encuentra aún en uso, y otra urbana prácticamente desaparecida fruto del crecimiento de la ciudad (la mayor parte del recorrido en Málaga era subterráneo). Ello unido a una administración que no ha sabido velar por la conservación de esta infraestructura, se ha visto traducido en un monumento seccionado en partes sin aparente conexión entre sí. No han sido pocos los episodios destructivos contra este monumento declarado BIC en 2009.

En numerosas obras llevadas a cabo en ciudad jardín y en Capuchinos, han supuesto la práctica destrucción de gran parte del trazado urbano del acueducto.
Fruto de las presiones desde diversos ámbitos, el Ayuntamiento acometió recientemente la reparación del puente de Quintana (el más largo del acueducto con unos ciento setenta metros), aunque lamentablemente el plan no ha sido más ambicioso ni haya procurado la rehabilitación de otras partes del trazado.

La alcubilla mayor del acueducto se sitúa en la confluencia entre las calles Refino y la Carrera de Capuchinos. A partir de esta alcubilla el agua era repartida al resto de la ciudad mediante una serie de cañerías y conducciones que llegaban hasta fuentes (tanto públicas como privadas), algunos edificios nobles y hasta el puerto de la ciudad. Este pequeña construcción poligonal se cubre con un tejado acampanado y recuerda a través del escudo de su promotor y una placa la figura de Molina Lario.
Desde mediados del siglo XX, ha adoptado también la función de capilla callejera al contar con una pequeña hornacina con la imagen de la Divina Pastora, patrona de Capuchinos. Y este parece ser la función que tiene tan importante hito. Flanqueando la hornacina se plantaron sendas bouganvillas que han acabado ocultando la placa conmemorativa de su construcción además del escudo.

El acueducto de San Telmo, una de las grandes obras de ingeniería llevadas a cabo en la España del siglo XVIII, parece seguir esperando que desde las administraciones se aborde un plan integral de reparación de tan importante monumento.

En las imágenes pueden observar la alcubilla mayor del acueducto de San Telmo, la placa cubierta por la vegetación, la alcubilla mayor en los años cuarenta, y otra alcubilla que aún se encuentra en la plaza de la Merced (aunque fue trasladada a este lugar desde el vecino convento de la Paz).

jueves, 27 de mayo de 2010

Palacio del Marqués de la Sonora/Solesio














En 1789 don Félix Solesio, comerciante genovés establecido en Málaga y asentista de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya (por lo tanto vinculado a la familia Gálvez) solicitó al cabildo el permiso para la construcción de un palacio en la calle Granada. Para ello pidió además el retranqueo de la misma con el fin de poder permitir que los carros girasen con la suficiente amplitud en este espacio.
El resultado fue una fachada con forma de L que sin duda es una de las mejores obras de arquitectura doméstica dieciochesca de la ciudad.

Sobre la autoría del proyecto poco se sabe, aunque algunos autores como el profesor Morales Folguera lo sitúen estilísticamente cercano a Martín Aldehuela.

El edificio consta de tres plantas más un tejado con buardillas o mansardas. En el primer cuerpo destaca la interesante portada adintelada de mármol, enmarcada por dos pilastras cajeadas rematadas por dos ménsulas que sostienen el entablamento decorado con rocallas y guirnardas. Sobre el entablamento existen otras dos extrañas ménsulas que quizá fuesen realizadas como soportes del balcón principal y que finalmente quedaron como elementos ornamentales de la propia portada (aunque sirvan de tornapuntas –apoyo- del balcón principal). Entre estas dos ménsulas encontramos el escudo de la Casa Gálvez. Sobre la portada encontramos el balcón principal antepechado y curvo, flanqueado a su vez por sendos elegantes cierres enrejados. La tercera planta, separada por una línea de imposta cuenta con otros tres balconcillos (uno de ellos reconvertido posteriormente en mirador). La fachada se cierra con tres mansardas coronadas por frontones triangulares.

Tras la portada se abría un hermoso zaguán presidido por una portada marmórea de columnas toscanas que sostenía un frontón curvo profusamente decorado (guirnardas, palmas, palomas, volutas, cornucopias y flores). Flanqueando esta portada encontrábamos sobre dos altos basamentos, sendos mascarones coronados por cestos de frutas (estos elementos suelen aparecer en el repertorio de Aldehuela). El zaguán daba paso a una espectacular escalera que ascendía hacia el interior del edificio.
Sobre la denominación del edificio como palacio Gálvez o del Marqués de la Sonora, hoy sabemos que esta ilustre familia nunca lo habitó. Sí que fue utilizado por Félix Solesio como almacén del papel para la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya. Tras la muerte de éste en 1806 víctima de una epidemia, el inmueble fue entregado como forma de pago por las deudas contraídas con sus antiguos socios. Luego fue colegio y parte de sus dependencias fueron reconvertidas en viviendas privadas. Como recordaba Elisenda Azuaga López, que sirvió en una de ellas en la década de los años 20 del siglo XX: “en ese balcón (refiriéndose al principal), le sacábamos brillo a unos peroles de cobre de los señores de la casa”.

El escudo de la familia Gálvez debió de ser colocado en ese lugar a partir de 1946. Por fotografías del archivo Temboury sabemos que se encontraba en Macharaviaya en este año. Seguramente perteneció a la casa de la familia Gálvez, que tras su desaparición pasó a las manos de la condesa de Berlanga de Duero, quien lo cedió para que fuese colocado donde hoy día puede ser admirado. Sobre la identificación del inmueble con la familia Gálvez, la primera referencia nos la da Narciso Díaz de Escovar a principios del siglo XX, asegurando que en este palacio se alojaba el Marqués de la Sonora durante sus estancias en Málaga, cosa imposible ya que José de Gálvez murió dos años antes de comenzarse a edificar.

Tras ser adquirido por la Sociedad Azucarera Larios para reconvertirlo en hotel de cinco estrellas, se derribó su interior -2006- (sólo se rescataron las columnas del patio habiéndose perdido la fantástica escalera entre otros muchos elementos) bajo el pretexto de las malas condiciones que presentaba el inmueble. El proyecto redactado por Salvador Moreno Peralta se topó además con la aparición en el subsuelo de importantes restos arqueológicos romanos. Esto parece molestar a la dirección de las obras dado que la Junta de Andalucía exigió su conservación alterando así el proyecto presentado por Moreno Peralta quien se niega a reubicar las cocinas del hotel en otro lugar.

Así el palacio lleva abandonado más de cuatro años con el consiguiente peligro de derrumbe de sus fachadas. Recientemente se han retirado los andamios que la ocultaban sin que por el momento se sepa cuándo serán reanudadas las obras. Por lo pronto Málaga ha perdido uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil con los que contaba con la desaparición de gran parte de los elementos que componían el espacio.

En las fotografías pueden ver una imagen del estado del edificio antes de la retirada de los andamios, otra de la portada previa al inicio de las obras; una imagen de la fachada principal sin el escudo de los Gálvez que hoy la preside; el escudo de los Gálvez antes de ser instalado en este lugar; uno de los jarrones de frutas sobre volúmenes prismáticos; la escalera principal con su portada ricamente decorada.

lunes, 24 de mayo de 2010

Respuesta de la Gerencia Municipal de Urbanismo respecto al derribo en calle Marqués

A continuación les reproduzco un extracto de la respuesta remitida a la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía por el Ayuntamiento de Málaga en relación al derribo de la casa nº 9 de la calle Marqués. El informe denota una falta de interés manifiesto no ya por preservar el edificio, sino por intentar rescatar elementos tales como las interesantes rejerías que ni se mencionan. Juzguen ustedes mismos:

Ayuntamiento de Málaga
Gerencia Municipal de Urbanismo, Obras e Infraestructuras
………………………………………………………………………………………………………
Departamento de Arquitectura y Conservación
Servicio Jurídico-Administrativo.

INFORME JURÍDICO

Expediente: RU 2009/542
Situación: c/Moreno Carbonero nº 1, Calle Marqués nº 9.
Asunto: Informe

II.- […] Dado el mal estado de algunas partes del inmueble, con fecha 16 de octubre de 2009, por el Sr. Vicepresidente del Consejo de Administración de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Obras e Infraestructuras se dictó Resolución ordenando la adopción de Medida cautelar consistente en “demolición y vaciado del edificio, con conservación y arriostramiento de las fachadas, en los mismos términos en que se ha presentado el proyecto para la concesión de Licencia de Obra Mayor”.
III.- Posteriormente, con fecha 18 de noviembre de 2009, se recibe informe de la dirección facultativa de los trabajos, dando cuenta del riesgo y la dificultad de llevar a cabo la demolición interior del edificio, dado el mal estado de las fachadas, emitiéndose informe por parte del Técnico Municipal del tenor literal siguiente:
“ Se trata de un edificio de tres plantas de altura y una edad aproximada de ciento diez años, según los datos catastrales disponibles, aunque aparenta una mayor antigüedad. El inmueble no cuenta con ningún grado de protección arquitectónica según el catálogo del PEPRI , aunque, al contar con pinturas murales debe ajustarse a lo estipulado para este tipo de edificios.

Actualmente cuenta con estabilizadores metálicos para mantener los muros exteriores, como paso previo a la demolición interior.

Se gira visita al recibirse informe remitido por la dirección facultativa de los trabajos, dando cuenta del riesgo y la dificultad de llevar a cabo la demolición interior del edificio, dado el mal estado de las fachadas. En el mismo escrito se propone recuperar las pinturas murales para volverlas a colocar sobre la edificación nuevamente levantada.

Durante la visita se comprueba la falta de consistencia del muro de fachada a la calle Moreno Carbonero, compuesto por una doble hoja superpuesta, vestigio de una antigua medianera, recorrida por grietas que cambian de directriz, acusando asentamientos y falta de consistencia entre ambas hojas.

La fachada de calle Marqués, por su parte, muestra un desplome hacia el interior de unos setenta centímetros que la hace irrecuperable y por sí solo justifica la demolición.

PROPUESTA:

1).Acceder a la propuesta de la Dirección Facultativa, permitiendo la demolición de las fachadas del edificio, previa extracción de las pinturas murales para volverlas a colocar sobre la edificación nuevamente levantada.
2).Traslado al Departamento de Disciplina urbanística, para su conocimiento y efectos.
3). Archivo de expediente”

IV.- Como se recoge en el informe Técnico que antecede, el inmueble no goza de protección arquitectónica alguna, únicamente cuenta con pinturas murales, por lo que debe ajustarse a lo estipulado para este tipo de edificios.

Málaga, 22 de marzo de 2010.
EL TÉCNICO SUPERIOR,

Fdo. Patricio Díaz Tejada.

sábado, 15 de mayo de 2010

Cuartel de Segalerva.











El antiguo cuartel de Segalerva constituye uno de los pocos ejemplos de arquitectura militar del siglo XX en Málaga, hoy sumido en el más absoluto de los abandonos. Construido hacia 1920, se estructura en torno a un patio central. El cuartel está formado por cuatro crujías a dos aguas. La fachada principal (que da a calle Peinado), la integran las cabeceras de dos de las crujías laterales (coronadas por dos frontones triangulares con dos grandes óculos), y el cuerpo central de entrada al conjunto, de ladrillo visto con arcos escarzanos.

Tras dejar de desempeñar sus funciones militares el edificio fue abandonado, así entró en un progresivo estado de degradación que hace peligrar su conservación.
Recientemente vecinos de la zona denunciaban que la puerta principal del cuartel estaba abierta y que éste servía de refugio de indigentes.
Aunque el Ayuntamiento de Málaga (propietario del edificio tras su compra al ministerio de Defensa por algo más de dos millones de euros) planteó la posibilidad de instalar en él un polideportivo, lo cierto es que en la práctica el proyecto supondría el paso de unos terrenos públicos a manos privadas, algo a todas luces bochornoso.

A la espera de que se decida qué hacer, el edificio acusa el paso inexorable del tiempo. Así parte de la cubierta se ha hundido, mientras que en otras la amenaza de derrumbes es palpable.

En las imágenes tienen una vista aérea del conjunto, una imagen de los derrumbes de la techumbre (extraída del Diario Sur), y sendas vistas de la fachada principal.

martes, 11 de mayo de 2010

Derribos en el Hoyo de Esparteros









Los derribos llevados a cabo en el Hoyo de Esparteros la pasada semana, son el prólogo del “esperanzador” futuro que le repara al resto del conjunto. A la espera de que las presiones ejercidas sobre Junta de Andalucía surtan efecto, y de que el Ayuntamiento le retire la protección arquitectónica II, el inmueble nº 1 se resiste a desaparecer.

Y ahí lo tienen, solitario, acosado por el solar que han dejado las casas colindantes. A la piqueta le está costando cebarse con él, pero seguro que cuando le llegue su hora, será un derribo disfrutado por muchos. Total “es el progreso”, en Málaga no debe haber otro sitio para construir un hotel (…)

En las imágenes tienen dos vistas del nuevo solar junto con un lienzo de muro que se conservaba de un inmueble derribado hace unos años, y que contaba con un rico programa pictórico (con decoración alternando ladrillos con figuras geométricas) y a tenor de este fragmento perdido para siempre.

jueves, 22 de abril de 2010

Derribo inminente en calle Malasaña







En esta ocasión, la condenada es una vivienda del primer tercio del siglo XX, buen ejemplo de la arquitectura doméstica local que abundaba en la zona y que está desapareciendo paulatinamente. Son edificios de estilo regionalista, construidos con materiales pobres (ladrillo, escayola, cemento, azulejos, etc.) pero no por ello merecedores de menos atención.

El inmueble tiene dos plantas (bajo más primera). Sobre un zócalo de ladrillo se abren dos vanos adintelados que al igual que la puerta están coronados por molduras. La imposta que divide las dos plantas destaca por su alternancia entre azulejos y ladrillos recortados a modo de ménsulas. En la primera planta se abren tres balconadas, las dos de los lados antepechadas, e igualmente coronadas por molduras, y siendo la central, a modo de balcón volado, con cierro de obra, la más llamativa. Destaca también el interesante guardapolvo con friso de azulejos y tejas vidriadas.

Barrios de gentes humildes y de clases medias que en otro tiempo estuvieron jalonados de esta arquitectura escasean en una ciudad en la que la presión urbanística no ha dado tregua en los últimos años. Las denominadas “casas matas”, es decir, viviendas unifamiliares de poca extensión y con patio-jardín interior van dejando paso a bloques de pisos que rompen con la altura y la armonía de las calles donde se elevan.

Así barrios como “La Isla” (zona de la estación de Renfe), Olletas-Cristo de la Epidemia, La Goleta, Camino de Suárez, Capuchinos, o núcleos tan importantes como la Colonia de Santa Inés, están siendo paulatinamente transformados perdiendo a la vez la esencia de tan característicos lugares.

jueves, 15 de abril de 2010

Málaga ciudad ¿cultural?



Al malagueño siempre se le ha criticado su "pasotismo", a veces me pregunto hasta qué punto esto es cierto, dudo que en nuestra ciudad haya una conciencia ciudadana que propugne y luche la conservación y correcta rehabilitación de nuestro patrimonio histórico. Porque aunque así se nos venda, Málaga no es Picasso (que apenas vivió en ella sus primeros años,)ni un teatro romano (van a tener que pasar otros 2000 años para que se reinaugure), ni una hermosa catedral (ahora quieren terminarle la torre sur, como si no tuviese cosas más necesarias). Málaga es un todo compuesto por sus calles, sus gentes, sus casas, su urbanismo, sus balcones, sus pinturas murales, sus barrios, adarves, etc.

Y esto parece importar poco a las instituciones y más concretamente a un Ayuntamiento que concede licencias urbanísticas para el derribo de edificios históricos y la erección de obras impersonales, que atentan contra el lenguaje de los contextos donde se insertan.

En la Málaga del siglo XXI queremos obras de prestigiosos arquitectos a costa de destruir maravillosos ejemplos de nuestro pasado, así para que Moneo firme un hotel es necesario derribar todo el Hoyo de Esparteros, alterar la altura de la zona y dificultar la visión del centro desde el otro lado del Guadalmedina.

Promotores como el granadino Armando Robles (que rehabilita fielmente los edificios) o el propulsor del Museo del Vidrio, son una minoría frente a las ansias constructivas de un gran número de promotores y arquitectos a los que poco o nada les importa el patrimonio local, una mayoría con una falta de gusto y una falta de respeto por el patrimonio de la que hacen gala en cada una de sus obras.

A esto se suman políticas de lo que denomino "reinvención de la ciudad"; Málaga, una de las urbes más antiguas del mediodía peninsular ha de abrir calles y plazas donde nunca las hubo y recrear espacios fingidos, por ejemplo en la plaza de las Nieves, si en Málaga contábamos ya con una judería, qué mejor que derruirla para una vez desaparecida reinventarla con edificios actuales (en Málaga la arquitectura del XVIII se ve que nos sobra, por ello se elimina) y hasta una sinagoga, la jugada es perfecta, el gasto público queda justificado, y el arquitecto de turno se llena bien los bolsillos, total todo sea por “poder trabajar”.

La recién creada “plaza del Pericón” y la intervención sobre el entorno de la calle Pozos Dulces es otro claro ejemplo de la falta de interés, y por qué no, de respeto, hacia el trazado de la ciudad antigua y al rico patrimonio que aún encerraban sus calles, ¿no contábamos en Málaga con calles y espacios que correctamente rehabilitados podrían suplir estos burdos intentos de inventar una Málaga antigua donde nunca la hubo?.

Es curiosa la falta de respeto de muchos de estos arquitectos hacia verdaderos maestros de la arquitectura local, así nombres como Martín Aldehuela, Jerónimo Cuervo, Juan Nepomuceno Ávila, Guerrero Strachan, Rivera Vera, Rivera Valentín, Daniel Rubio, Diego Clavero, Daniel Rubio, José Trigueros, etc. Deben tener poco valor para esta nueva generación de “artistas”, muchos de los cuales no sienten ningún pudor al firmar obras de muy dudosa calidad a costa de la destrucción de magníficos ejemplos de la arquitectura civil malagueña de centurias pasadas.

Málaga ha asistido en las últimas décadas al deterioro primero y destrucción después de gran parte del centro histórico y los arrabales. Calles como Tomás de Cózar, Beatas, Arco de la Cabeza, Pozos Dulces, Muro de las Catalinas, Canasteros, Camas, Marqués, Carretería, Victoria, Chinchilla, Alta, Parras, Cerrojo, Zamorano, Ancha del Carmen, Peregrino, Trinidad, Ollerías, y un largo etcétera, han sucumbido o han sido gravemente alteradas perdiéndose valiosísimos inmuebles que han dejado paso a obras de pésimo gusto o a auténticos basureros.

A falta de un movimiento ciudadano que clame por preservar lo poco que queda de su patrimonio histórico-artístico, Málaga camina día a día hacia un centro histórico descontextualizado y cada vez más impersonal.

La imagen corresponde a un derribo en la calle Beatas.