lunes, 12 de septiembre de 2011

Calle Chinchilla y Museo del Vidrio








Málaga nunca se caracterizó por tratar con mimo ni a sus hijos ilustres ni a aquellos que decidieron contribuir generosamente con ella (exceptuando a la Sra. Thyssen y a Antonio Banderas), hay verdades dolorosas que jamás oirán de la boca de los políticos locales...

En Málaga hay museos de primera y de segunda, a unos se los pasea por el mundo, se les dota de presupuestos millonarios, se los publicita y se los cuida (cosa de la que me alegro enormemente), a otros (por no decir a sus propietarios), se los “oculta”, no se incluyen en los circuitos turísticos de la ciudad, se los rodea de miseria, basuras, edificios en ruinas y ya hasta de conatos de incendios…

Tras haber sido derribadas las ¾ partes de la calle Chinchilla (con interesantes edificios domésticos de los siglos XVIII y XIX) se excavó y documentó la existencia de varios hornos de época Almohade, los cuales formaban parte del complejo alfarero que se situó en la zona entre los siglos XI y XVII, y donde con certeza fueron producidas aquellas cerámicas que hicieron de la marca “Málaga” un producto internacional que iba desde el Egipto fatimí hasta la corte Inglesa. Pues si ello fuese poco, un auténtico mecenas y enamorado de nuestra ciudad, Gonzalo Fernández-Prieto, adquirió una antigua casona en la plazuela frente a la iglesia de San Felipe Neri (hoy en plena época de reevangelización de la ciudad ha sido titulada como “Cristo de la Sangre”), y la rehabilitó con excelente resultado para instalar en ella su singular colección de cristal y vidrio y dotar a Málaga de un nuevo espacio museístico.

El estado del inmueble era lamentable, hasta el punto que desde la Gerencia de Urbanismo se databa en el siglo XIX, sin embargo tras decapar la fachada salió a la luz un conjunto de pinturas murales que hablaron de su verdadera cronología, el siglo XVIII, cuando la familia Cassini (relacionada con las obras de construcción de la vecina iglesia de San Felipe Neri) levantó esta casa en torno a 1761.

Éste no es el único ejemplo de vivienda con pinturas murales de la zona; el denominado como "Barrio Alto" contaba con un buen número de inmuebles con este tipo de decoración, muchos de ellos han desaparecido, siendo actualmente los más famosos -junto con el que hoy tratamos- el Instituto Vicente Espinel, la iglesia de San Felipe Neri o el Centro cultural de la Generación del 27 (antigua Gota de Leche).

En la planta baja se simula un despiece arquitectónico mediante líneas incisas en el paramento, este espacio aparece desprovisto de color, jugando la geometría un gran protagonismo en el efecto que se pretendía conseguir. Este tipo de pintura mural tiene sus paralelos en lugares como la iglesia de San Juan o en la calle Tomás de Cózar nº 13 (actualmente sede de los baños árabes el Hammam) donde sí se introdujeron tonalidades de negros y grises.

En el primer piso se situaban cuatro escenas mitológicas o alegóricas dentro de sendas tondas con forma de T, de las cuatro escenas que existieron se conservan tres, una escena de lucha entre seres monstruosos, otra de un ave sobre una peana y un busto sobre una pilastra. Todo el paramento de la primera planta se decoró simulando ladrillos de color rojo. Por su parte la cornisa aparece recorrida por elementos vegetales. La restauración de estas pinturas fue encomendada a la empresa Quibla Restaura de la mano de Estrella Arcos y Joaquín Gallego.

En el resto de la casa el respeto hacia lo original ha marcado las pautas en la rehabilitación, así se ha conservado el magnífico patio (donde se han instalado macetones de la recientemente cerrada fábrica de los Hermanos Morillo en la Colonia de Santa Inés), las vigas de los techos, ventanas, rejerías, etc. Como dato curioso, la portada de acceso al museo se encuentra descentrada, ello se produjo tras un terremoto que afectó a Málaga a finales del siglo XIX, habiendo entendido su propietario que esta “anomalía” formaba parte de la historia de la casa, se decidió dejar la puerta tal cual.

Todo ello se llevó a cabo sin la ayuda de ninguna administración ni en lo económico ni indirectamente en la mejora del entorno. Pese a los continuos llamamientos tanto de D. Gonzalo como de distintos colectivos para que se adecentase la zona, nada de ha hecho al respecto. En el pasado año se habló de la posibilidad de ampliar el museo hacia la calle Chinchilla y crear en ésta un centro de interpretación de la cerámica islámica junto con tiendas de artesanía. De hecho el Ayuntamiento de la ciudad llegó a redactar un proyecto valorado en casi 2,5 millones de euros del que no se ha vuelto a tener noticia.

Mientras tanto el solar de la calle Chinchilla fue acumulando basuras y desechos de los “ciudadanos ejemplares” que allí las arrojaban, mientras que el Ayuntamiento, retiró recientemente varios cubos de basura de la zona. El fin de la historia no podía ser otro, la pasada semana se desató un conato de incendio en dicho solar que por suerte no fue a más. Ante esto (y no sabemos si por la cercanía de las elecciones autonómicas) la Junta de Andalucía ha sacado a licitación la construcción de una serie de viviendas de protección oficial en dicho solar que dan al traste con el centro de interpretación.

¿Alguien se imagina cómo debe sentirse alguien venido de fuera para compartir lo mejor que tiene con una ciudad que no es la suya y ser tratado de esta manera?, de ingratos está el mundo lleno, ¡qué paciencia tiene el pobre de Gonzalo…!

sábado, 10 de septiembre de 2011

Pasaje de Valentín Martínez








En el barrio de las Lagunillas, dentro del espacio comprendido entre las calles Cobertizo del Conde, Huerto del Conde y Alonso Benítez se encuentra uno de los conjuntos decimonónicos más interesantes de la ciudad. Durante la década de 1860 el arquitecto municipal Cirilo Salinas, proyectó un conjunto urbanístico que dio lugar a la apertura de un nuevo pasaje, el de Valentín Martínez. Se trató de una serie de edificios destinados a acoger diversas viviendas unifamiliares.

Tipológicamente el conjunto es de gran sencillez, construcciones con bajo más dos alturas. Una línea de imposta separa el bajo de la primera, mientras que en las plantas superiores no existe separación entre ambas. Las fachadas exteriores tienen balcones de tubo siendo de más vuelo los de la primera planta. Recorre el conjunto a modo de canalón un conjunto de tejas vidriadas en verde para facilitar la evacuación de las aguas de lluvia. En las esquinas de los edificios, la estructura se reforzó (más con un carácter ornamental) con sillares de cantería.

En este espacio se conjugan algunas de las ideas higienistas de la arquitectura decimonónica, estancias bien ventiladas, patios interiores (con una doble funcionalidad, iluminar y ventilar), viviendas más espaciosas, agua corriente, etc.

Pese a contar con protección arquitectónica de Grado II, las sucesivas reformas emprendidas por los distintos propietarios no han respetado la unidad estilística del conjunto, así se han suprimido balcones originales, eliminado ventanas, modificado alturas y recientemente durante la restauración del inmueble situado en el pasaje de Valentín Martínez nº 1 (haciendo esquina con la calle Cobertizo del Conde) se han eliminado (acabaron en una cuba de escombros) los antiguos canalones vidriados y han sido sustituidos por otros actuales de pvc.

En las imágenes pueden ver el conjunto antes y después de la intervención así como los antiguos canalones de cerámica vidriada en verde (hoy desaparecidos).

viernes, 12 de agosto de 2011

Derribo en calle Madre de Dios nº19 y 21


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Málaga como ciudad cosmopolita, moderna y abierta donde las haya pretende situarse a la vanguardia del “progreso”, el buen hacer y la arquitectura de calidad, ello se percibe en el inmenso desdén hacia aquello que representó la mediocre ciudad del pasado según la visión de los técnicos de la muy afanada Gerencia Municipal de Urbanismo.

En estos días se está procediendo a la demolición de los inmuebles números 19 y 21 de la calle Madre de Dios, edificios que correspondían al siglo XIX, y cuyo estado de conservación hubiese permitido una correcta rehabilitación que los hubiese devuelto a su antiguo esplendor.

El inmueble número 19 corresponde a una obra del último cuarto del siglo XIX. Tipológicamente se trata de una vivienda de planta baja más dos alturas. En las alturas superiores se abren cuatro balcones por planta, siendo antepechados los centrales y con hermosos cierros de madera los de los extremos.

Pese a haber sufrido importantes reformas posteriores, el número 21, también de la segunda mitad del siglo XIX, conservaba dos balcones con arbotantes que le daban un cierto aspecto arcaizante. Así tras haber sido despojado de herrajes y balconadas, se ha comenzado su completa demolición, sin ni siquiera hacer uso del tan manido “fachadismo” que en muchos casos impera en nuestra ciudad.

No muy lejos de allí, hoy se ha abierto al público la parte central de la Plaza de la Merced, la cual dicen ha ganado en espacio, a la vez que ha perdido en sombra, los hermosos bancos marmóreos, los desniveles que circundaban el obelisco, los guijarros, los kioscos y los palomares. Si bien las obras no se finalizarán hasta octubre lo cierto es que la obra ha contribuido innecesariamente a la pérdida de algunos elementos señeros de tan importante espacio cívico.

sábado, 2 de julio de 2011

Antiguos Baños de las Delicias y Sala María Cristina



Vista aérea del espacio.


El antiguo convento de San Luís el Real llegó a ser uno de los más importantes centros religiosos en la Málaga de la Edad Moderna. No en vano su propio nombre ya nos pone en preaviso sobre quienes fueron sus fundadores. Tras la toma de Málaga a los nazaríes, los Reyes Católicos cedieron a la orden franciscana tanto terrenos como materiales para empezar a erigir el complejo religioso.

Ésta obra iniciada en estilo mudéjar se fue ampliando sucesivamente gracias al patronazgo de importantes personajes locales y a la instalación en su iglesia de muchas de las cofradías más pujantes de la villa. Así se fueron añadiendo capillas funerarias a la obra original hasta configurar uno de los espacios religiosos de más envergadura de la ciudad.

Sin embargo dada la precariedad de la obra original (por lo humilde de sus materiales) y los continuos destrozos producidos por parte de las crecidas del río Guadalmedina, hicieron necesarias continuas obras de reparación en la fábrica del complejo, siendo las más importantes las ejecutadas a lo largo de la centuria dieciochesca y que según los documentos conservados le dieron a la capilla un aspecto barroco. Con la llegada a Málaga de las aguas del acueducto de San Telmo, se construyó una fuente en la parte trasera del convento (hoy en calle del Cristo), esta fuente servía además para recoger aguas destinadas al riego de las huertas del cenobio. Su ejecución parece deberse a Aldehuela y se fecha hacia 1790. Tipológicamente se resuelve mediante un pilón de ladrillo adosado a la pared del que surgen dos mascarones(entre los cuales existe un escudo franciscano), que vierten directamente a la taza de piedra blanca. El conjunto se remata por un frontón curvo coronado por bolas.



Fuente de calle los Cristos.


Al igual que otros muchos edificios religiosos de la ciudad, el convento fue desamortizado en 1836. En un principio se pensó en la instalación de una escuela de artes y ciencias la cual nunca llegó a llevarse a cabo. Un año después el arquitecto Rafael Mitjana redactó un informe técnico sobre la situación ruinosa del conjunto por encargo de Antonio María Álvarez. En este documento se hablaba del expolio que habría sufrido el edificio y el avanzado estado de ruina en el que se encontraba. Álvarez presionó a las autoridades a que se deshiciesen del conjunto, y así, tras ser sacado a pública subasta, fue adjudicado al único postor, que no fue otro que el propio Álvarez. Este personaje puede considerarse como uno de los mayores especuladores de la época, no en vano, a él también se debió la construcción del pasaje que llevó su nombre, el Pasaje de Álvarez (hoy de Chinitas), construido sobre el antiguo convento de las Agustinas Descalzas en la antigua Plaza Mayor.
De sus antiguos claustros se conservaron algunas columnas que hasta 1975 quedaron integradas en el antiguo convento de las Madres Reparadoras, año en que se procedió a su demolición.

Tras el derribo de la mayor parte del conjunto, Álvarez procedió a la reordenación de los espacios con la apertura de varias calles, la construcción un conjunto de viviendas, unos baños y la primera plaza de Toros como tal de la ciudad (las anteriores habían tenido un carácter provisional). Esta plaza al igual que las viviendas que se elevaron en lo que en otro tiempo habían sido las huertas del convento fueron encargadas al arquitecto Rafael Mitjana, mientras que los baños fueron trazados por José Trigueros.



Proyecto para la fachada de los baños de las Delicias.



Estado actual de la fachada de los antiguos baños.


Estos baños tenían un trazado de clara influencia romántica, muy en boga en la época, así se elevaron columnas, templetes, fuentes ornamentales y arcadas que se veían complementados con los jardines situados en las antiguas huertas del convento. Hoy en día se conservan algunos restos de estos baños integrados en el garaje de las Delicias, aunque el conjunto está muy alterado. Sin embargo contamos con un grabado de la época realizado durante la visita de la Reina Isabel II a la ciudad en 1861 durante su presencia en una corrida de toros. En este grabado podemos ver a la reina junto a una de las fuentes de los antiguos baños, fuente que se resolvía como un pequeño templete circular escalonado que es el mismo que hoy en día se halla en el garaje.



Grabado de la visita de Isabel II a los baños.


Parte del edificio fue ocupado por el antiguo Liceo de Málaga cuyas obras acabaron en la década de los setenta del siglo XIX. Por este tiempo en la antigua iglesia se instaló la sala de conciertos de la Sociedad Filarmónica de Málaga, este espacio conservó parte de los muros del templo como demuestran imágenes de los años cuarenta del siglo XX.



Vista lateral de la antigua iglesia y del torreón mudéjar antes de construirse el garaje.


En la decoración de los techos de esta sala intervinieron los más selectos pintores de la época en Málaga, figuras como Martínez de la Vega, Denis Belgrano, Javier Cappa o José Nogales contribuyeron a hacer de este espacio uno de los lugares de mayor interés patrimonial de la ciudad tanto por la calidad de las obras que alberga como por lo refinado de la decoración del conjunto. Dentro del edificio destaca el salón Mudéjar (por la decoración neomudéjar que presenta, el salón de los espejos, el cual conserva sendas pinturas de carácter floral obra de José Nogales sobre dos espejos que se habían visto afectados por el terremoto de 1884 o el imponente salón de actos con todo su techo plagado de pinturas de Belgrano, Martínez de la Vega y Cappa.



Fragmento de la Coronación de Dante obra de Martínez de la Vega.



Salón de actos con parte de la obra "La Aurora" de Denis Belgrano.


En 1880 Eduardo Ocón Rivas transformó la antigua Sociedad Filarmónica en el Real Conservatorio María Cristina, nombre que aún ostenta la sala, pese haber sido trasladado el Conservatorio al Ejido en los años setenta.

El edificio sufrió algunas reformas a lo largo del siglo XX. La portada de su fachada que hoy en día podemos ver, fue trasladada desde el antiguo palacio de Valdecañas. En 1975 fue intervenido por Enrique Atencia por iniciativa de la Caja de Ahorros de Ronda (hoy Unicaja), interviniéndose sobre el torreón de tradición gótico-mudéjar situado a los pies del edificio. La última intervención fue llevada a cabo en el año 2009 (también por Unicaja) con el propósito de restaurar el conjunto para que pudiese seguir acogiendo representaciones musicales, dotarlo de mejores servicios y hacerlo más accesible.

Lo cierto es que la restauración llevada a cabo en el antiguo conservatorio ha recuperado todo su esplendor. Sin embargo los antiguos baños se encuentran totalmente olvidados por parte de su propiedad, de hecho no se nos autorizó a tomar imágenes de los restos que aún existen dentro del garaje.

Un espacio con tantísima riqueza histórica y arquitectónica debería ser recuperado y puesto en valor, ello revitalizaría una zona bastante "olvidada" inmediata al Centro Histórico de la ciudad.

martes, 31 de mayo de 2011

Calle Esperanza nº4









Comunicando las calles Victoria y Lagunillas, se encuentra la calle Esperanza, espacio que en otro tiempo estuvo jalonado de humildes viviendas domésticas que como gran parte del barrio han sucumbido a la dejadez institucional hacia esta zona.

En el punto más estrecho de la vía, ya enfilando la salida a la calle Victoria, se encuentra a nuestro juicio el edificio más interesante de la calle. Un sencillo inmueble con planta baja más una altura que por sus características estilísticas se situaría a fines del siglo XVIII, constituyendo el único ejemplo de esta centuria en la zona.

Las grandes construcciones de los años 60 y 70 con los que linda prácticamente lo dejaron "encajonado" en la trama urbana en la que se inserta, así en su fachada principal se abren sendos solares que parecen augurar su triste destino a juzgar por el lamentable estado de abandono que manifiesta.

En sus fachadas son de destacar la disposición asimétrica de los vanos, la decoración mural a base de líneas rehundidas en el paramento (decoración textural), las rejerías y por supuesto el gracioso balconcillo que se abre sobre la puerta de entrada.

A la espera de que la piqueta se cebe con él, este edificio asiste a la desaparición de uno de los barrios más tradicionales de Málaga, el barrio de las Lagunillas, a medio camino entre el señero de la Victoria y el Centro Histórico.

viernes, 6 de mayo de 2011

Nuevas agresiones en el entorno de la Judería







El entorno de la judería malagueña sigue sumando agresiones en lo que parece ser el camino hacia su total desaparición.

Si bien el palacio Solesio o Marqués de la Sonora parece estar condenado ya al olvido tras la suspensión de las obras del hotel de lujo que iba instalarse en él (no sin antes derribar prácticamente todo el conjunto como ya reflejamos en nuestro blog), el inmueble anexo (el nº 51 de la calle Granada, haciendo esquina con la calle Beatas nº 55), se sumará próximamente al conjunto de inmuebles que desaparecen en uno de los entornos más castigados de nuestra ciudad.

Cronológicamente se trata de un ejemplo de arquitectura del barroco civil malacitano con importantes reformas posteriores en las que se modificaron tanto los balcones como algunos vanos. Sin embargo aún conserva un interesante canalón de cerámica vidriada típicamente dieciochesco.

Pese a estar a escasos treinta metros del Museo Picasso, junto al Torreón Mudéjar(también víctima de una intervención que supuso su total descontextualización en el entramado urbano en el que se insertaba) y en el entorno inmediato de un BIC como es la iglesia de Santiago, este edificio carece de protección arquitectónica, reduciéndose la protección a la de carácter ambiental.

Así, y pese a que su aspecto exterior es bueno, el pasado 26 de enero pasó tener la declaración de ruina. Ello implica que la propiedad tiene un año para acometer las mejoras necesarias para su conservación, o bien su demolición, siendo la segunda opción la que acaba imponiéndose en la mayoría de los casos. Sin embargo esto no es lo peor; una vez demolido el edificio se aumenta la edificabilidad del solar con la adición de mayores alturas a las que existían en origen, y es esta la causa de que a los propietarios/promotores les sea mucho más rentable demoler frente a restaurar.

Por si todo esto fuese poco, justo frente de este inmueble, cerrando el solar donde “se inventará” la denominada Plaza de la Nieve, se alza la estructura del nuevo mesón Blas Palomo. El antiguo, ubicado el mismo lugar que el anterior, junto a la popular bodega “El Pimpi” fue demolido para dar paso al plan de la judería. Por lo que actualmente puede apreciarse, mucho nos tememos que el nuevo proyecto perturbará más aún el espacio haciendo uso de enormes cristaleras (siempre a juzgar por los grandes vanos).

Es curioso que ni en plena campaña electoral se hayan lanzado a adecentar un poco este espacio situado en el corazón del Centro Histórico, espacio por el que diariamente pasan decenas de turistas. De nada sirve que el Ayuntamiento contrate monitores de baile para “animar” a aquellos que nos visitan, si calles más arriba tienen un panorama más propio de la España de los años cuarenta.

sábado, 9 de abril de 2011

Mezquitas funerarias de la calle del Agua






En un solar del número 22 de la calle del Agua tuvo lugar a finales de los años ochenta uno de los más singulares hallazgos arqueológicos de nuestra ciudad; se trataba de dos mezquitas funerarias únicas en Al-Ándalus.

En la ladera del monte de Gibralfaro, se situó la mayor necrópolis islámica de la ciudad, el cementerio de Yabal Faruq, que a su vez es el de mayor extensión de todo Al-Ándalus. La pervivencia de este espacio como lugar de enterramiento data de mucho antes de la dominación islámica, no en vano en esta misma ladera también se documentó un hipogeo púnico y más tarde una necrópolis bajoimperial con enterramientos infantiles dentro de ánforas.

Pese a la importancia histórica de esta zona, en la Malaqa andalusí se ubicaron otros cementerios, como es el caso de las necrópolis emirales de la Plaza de la Marina y las del entorno de Félix Sáenz-Olózaga, o en el aparcamiento del Corte Inglés, todos ellos con una pervivencia en el tiempo mucho más limitada.

Los límites de la necrópolis de Yabal Faruq iban desde la falda del monte de Gibralfaro hasta la ladera de la colina del Ejido, en la zona de la Cruz Verde y la calle Carrión. El espacio estaba atravesado por el arrollo del Calvario (curso de agua irregular que discurría por lo que hoy es la calle de la Victoria).

Durante la excavación arqueológica del solar se documentó la presencia de tres grandes estructuras, dos de ellas respondían a la tipología de mezquitas funerarias con Mihrab en el muro de la Quibla orientado hacia el este, la tercera era un panteón algo posterior a las anteriores.

Las dos mezquitas fueron construidas con una cronología distinta pero cercana en el tiempo, estando datadas en el siglo XII. Según se deduce de la investigación arqueológica llevada a cabo en el yacimiento, tras llenarse de enterramientos la más antigua, se elevó una segunda que siguió el mismo modelo que su antecesora. Ambas construcciones destacan por su sencillez; siguiendo el precepto islámico de no edificar sobre las sepulturas, las mezquitas carecen de puerta y de cubrición, no alcanzando sus muros más de metro y medio de altura, éstos carecen de decoración con la excepción de piedras embutidas en el estuco de su parte externa.

A principios del siglo XIII, se construyó junto a este espacio un panteón que a diferencia de las anteriores incluyó un completo programa decorativo en sus muros. Así aparecen paños de sebka (en su primera manifestación en Málaga), estrellas de ocho puntas, octógonos y árboles de la vida.

Posteriormente estos espacios siguieron acogiendo nuevos enterramientos, así se han documentado hasta cinco niveles de sepulturas superpuestas. Los difuntos, que en su origen debieron estar amortajados con un sudario, aparecen colocados decúbito lateral derecho y mirando hacia el este.

Dada la singularidad de este espacio a nivel peninsular, existen distintas hipótesis en cuanto a su significado. Se habló de la posible presencia de un santón sepultado en este espacio en torno al cual se entierran otros individuos. Por otro lado también se la relacionó con un espacio funerario para algunos miembros de la élite local, aunque dada la prohibición coránica de introducir ajuares en las tumbas no puede confirmarse esta teoría. Sí se encontraron elementos de estelas de mqabriyya y de orejas, junto con clavos (los cuales apuntan la presencia de ataúdes), madera, candiles y un curioso recipiente cerámico con la base horadada al cual se da una utilidad relacionada con libaciones.

Las fuentes islámicas nos hablan de una zona arbolada jalonada por rawdas privadas que invitaban al paseo, así como de panteones familiares y mausoleos. El espacio encontró su ocaso con la conquista cristiana de 1487 y la posterior parcelación y expolio de la zona.

Dada la importancia del yacimiento, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, lo integró en los bajos del edificio proyectado en el solar. Tras más de veinte años a la espera de ser puesto en valor, recientemente se dieron los pasos que hacían pensar en una cercana apertura al público. Así se elaboró un proyecto museológico en el cual se introdujeron elementos novedosos como la recreación del espacio en 3D, se instalaron pasarelas y se colocaron paneles explicativos.

Todo apuntaba a que su inauguración iba a coincidir con la del centro de Interpretación del Teatro Romano, aunque finalmente no fue así. Algunas fuentes indican que se está a la espera de la licencia municipal. Mientras tanto este excepcional espacio sigue siendo víctima de la desidia institucional.

En las imágenes pueden ver el mihrab de la primera mezquita, una vista perpendicular de las dos mezquitas y un detalle de la decoración parietal del panteón anexo.

viernes, 11 de marzo de 2011

Pasaje de Heredia












La amenaza se cumplió. Como ya veníamos anunciando desde 2009, el antiguo Pasaje de Heredia, entre la plaza de la Constitución, calle Granada y San Telmo, estaba experimentando una brutal agresión que tiene como resultado la actual imagen que presenta.

Lo que fue vendido como una rehabilitación, ha supuesto la práctica destrucción de uno de los primeros ejemplos de pasajes comerciales de la España liberal.

En el contexto de la Desamortización Mendizábal, la práctica totalidad de la manzana comprendida entre el colegio de San Sebastián (hoy sede del Ateneo de Málaga) y la antigua cárcel municipal, pasó a manos del empresario Manuel Agustín Heredia. Tras la demolición de las antiguas edificaciones, se piensa que Cirilo Salinas (a la postre maestro de obras municipal) trazó el famoso Pasaje de Heredia, un espacio cruciforme distribuido desde una plazuela central, espacio que se elevó a partir de 1837. Siendo por ello el primero de sus características en España y casi coetáneo con otros ejemplos europeos.

Este espacio conjuga a la perfección algunos de los ideales de la época. Por un lado, se trataba de un espacio abierto, bien ventilado, muy en consonancia con doctrinas higienistas de la época (recordemos las epidemias de cólera que asolaron Málaga entre 1833 y 1834). Por otro, se introdujeron elementos innovadores para la arquitectura de la época; así para sustentar los edificios, se fundieron una serie de columnas dóricas de hierro, las cuales se instalaron en los bajos enmarcando las entradas a las tiendas. Estas columnas además de suponer un elemento vanguardista, nos recuerdan, además, una de las bazas económicas de su promotor Manuel Agustín Heredia, los Altos Hornos de Málaga.

A raíz de la reforma del espacio, éste ha perdido su antiguo significado, se le ha añadido una planta más junto con un ático, se han alterado los vanos de la fachada, las rejerías y molduras originales se han eliminado. El pasaje en sí ha desaparecido y ha quedado englobado por la planta añadida y por unas enormes cristaleras que distorsionan notablemente la visión del conjunto. Únicamente se han salvado las columnas de forja dado que son un elemento puramente estructural.

Málaga, que podría presumir de contar con el primer pasaje comercial de España, lejos de protegerlo, lo transforma radicalmente en la intervención urbanística más agresiva llevada a cabo en los últimos años en la plaza.

domingo, 27 de febrero de 2011

Derribo en la Alameda Principal nº 22










En la tarde del día 27 de febrero se inició la demolición de este inmueble sito en la esquina entre la Alameda Principal y la calle Torregorda.

El edificio, aunque con importantes reformas de principios del siglo XX, y una planta añadida a mediados del mismo siglo, era obra de finales del siglo XVIII a juzgar por los balcones preñados, arbotantes, etc.

La fachada principal se articulaba en tres ejes simétricos y en tres plantas (más una añadida). En la primera planta destacaba un gran balcón corrido con arbotantes, mientras que en las dos restantes el balcón central se remataba mediante un bello cierro de obra. Por su parte los balcones laterales estaban antepechados.

En la fachada que daba a la calle Torregorda podían observarse unos interesantísimos balcones preñados con rejas de forja.

Pese a encontrarse en buen estado de conservación, sus propietarios han decidido demolerlo con la intención de elevar un edificio de carácter residencial. Es curioso que desde la Gerencia de Urbanismo ni siquiera se inste a la preservación de algunos elementos de interés del conjunto, todo lo contrario. Los balcones junto con sus rejerías han sido pasto de la piqueta, y seguramente acaben siendo vendidos por su peso en metal.

Lástima que la piqueta no se equivocase y demoliese esa atrocidad urbanística que está a su derecha,un edificio de oficinas setentero que rompe con la estética de la Alameda, seguramente en esta Málaga surrealista lo hayan protegido con un grado de protección nº 1, no me extrañaría lo más mínimo. Y ahora habrá que ver qué regalito nos plantan en el solar...

La primera imagen está extraída de la web del colegio de Arquitectos y Aparejadores.

Quiero agradecer a Pepe Percheles las imágenes del derribo.

sábado, 12 de febrero de 2011

Derribo en calle Ancha nº 23








La calle Ancha, en el malagueñísimo barrio del Perchel es la vía por autonomasia del vecindario. Aquella que en otro tiempo llegaba hasta prácticamente el puente de Tetuán y que, en los años 70, tras la desaparición de gran parte del barrio con las obras de la prolongación de la Alameda quedó reducida prácticamente a la mitad.

En un barrio tan humilde como lo era el Perchel, la calle Ancha era la vía más comercial y/o señorial, en la que se organizaban fiestas y berbenas, por la que pasaba el "Chiquito perchelero" en su camino hacia el centro de la ciudad todos los Jueves Santos. Pero los años pasaron, gran parte de los vecinos dejaron el barrio, y éste se sumió en la decadencia. Si bien es cierto que en los últimos años se ha recuperado parte del entorno, la práctica totalidad de sus inmuebles han sido pasto de la piqueta demoledora. En su lugar en algunos casos se ha sabido respetar el sabor de tan genuina vía, sin embargo en otros no se ha buscado la integración del edificio en la misma, perdiéndose por ello una de las estampas más típicas de la Málaga popular.

Y en ese proceso de degradación tiene hoy lugar el derribo del nº 23 de la vía, una construcción decimonónica con bellos balcones abiertos a esa calle Ancha, balcones que en innumerables ocasiones fueron adornados con los mejores mantones de sus moradores y desde la que se lanzaron las famosas "petalás" a la Virgen del Carmen.


Quiero mostrar mi agradecimiento a Pepe Percheles por facilitarme las imágenes.